Tanto si se ha visto la película del mismo titulo como si no (ese era mi caso, ya que desconocía lo que me iba a encontrar al adentrarme en «esa cama musical» que nos ofrece este montaje teatral), se disfruta muchísimo de cada momento que nos regalan los seis personajes de esta alocada comedia.
Aprovechando cada centímetro cuadrado del escenario con una eficaz puesta en escena, el brillante reparto nos hace gozar de sus enredos amorosos, salpicándonos con la frescura de un puñado de éxitos musicales conocidos y reconocidos por todo el público; estribillos inolvidables que en ciertos momentos fuimos invitados a corear.
Números uno de grupos como Tequila, Coz y sorprendentes versiones de hits de Marisol, José Luis Perales o Pablo Abraira, quién no recuerda «Gavilán o paloma», «Corazón contento» y tantos otros exitazos. Esta divertida mezcolanza construye un «Juke-box musical» con mucho acierto, teniendo en cuenta que normalmente este tipo de espectáculos no suelen ser tan redondos, quedando a veces como funciones de ‘fin de curso’, pero este no es en absoluto el caso, en mi opinión.
Cien minutos de risas y diversión que dejan un poso y nos invitan a reflexionar, entre carcajadas, sobre las relaciones humanas (no solo sexuales, que también). ¡No se puede pedir más!
