Locuras compartidas más que paralelas
Soy una nostálgica, y mentiría si dijera que no me decanté por esta obra con la ilusión de volver a ver juntos sobre el escenario a los Miranda y Mateo de Al salir de clase, más de 25 años después, o de reencontrarme con Dafne Fernández, ya lejos de aquella etapa de Un paso adelante. Pero lo que empezó siendo un pequeño viaje a la nostalgia terminó convirtiéndose en una sorpresa mucho más agradable: comprobar que este grupo de actores, tan conocidos por sus trabajos en la pequeña y gran pantalla, funciona de maravilla sobre las tablas.
Locuras paralelas parte de una premisa tan disparatada como fascinante. Dos parejas aparentemente normales, con sus rutinas y su vida cotidiana, se ven envueltas en una situación que desafía cualquier explicación lógica. Un simple apagón convierte un salón en una especie de portal entre realidades, haciendo que las vidas de sus protagonistas se crucen de la forma más inesperada.
¿Os imagináis que en un abrir y cerrar de ojos apareciera (y desapareciera) una persona ajena en vuestra casa cada cierto tiempo y sin ninguna explicación? ¿os imagináis intentar explicar eso a vuestra pareja? Si os imagináis estos escenarios podréis sentiros más cerca de Gabriel (Sergio Mur) y Luz (Dafne Fernández) y sus parejas en la ficción Leti (Diana Palazón) y Guillermo (Fernando Andina).
Decir mucho más sobre la trama sería desgranar las sorpresas de las escenas, pero tengo que destacar algún aspecto de los actores; lo primero el humor hilarante de Fernando Andina, acostumbrada a verle en otros papeles, me ha enamorado vestido de Guillermo con su tono, al igual que Sergio Mur, tal vez es por la sorpresa de sus roles. A Diana Palazón y Dafne Fernández ya las había visto en registro similar, pero es que no decepcionan y manejan a la perfección la comedia. Tienen un ritmo entre los cuatro y una complicidad que salta al patio de butacas.
Sobre la obra, mi recomendación máxima y sobre los actores más aún, pero tengo que poner una peguita al teatro en cuanto al sonido de voz de los actores y la visibilidad de los palcos, deberían cuidar más estos aspectos para que se pueda disfrutar de la obra al máximo.
¡Disfrutad de la locura!