Max que merecido
Taxidermia de una alondra viaja desde el Umbral de Primavera a los Premios Max y ahora podemos volver a disfrutarla en Teatro del Barrio. Tal y como hacía Iván López- Ortega en su discurso de recogida del Premio hay que reivindicar las trabajo de las salas Off de Madrid y las maravillosas plataformas que son para que nazcan proyectos como este. Taxidermia de una alondra es un montaje maravilloso que explora la mirada del público y te hace experimentar diferentes sensaciones para traerlas a las consciencia. Es una artefacto muy bien diseñado por Iván López- Ortega de forma muy inteligente y se se anticipa a cualquier movimiento, es muy divertido ir desentrañando todas las pistas que nos van dejando en lxs espectadorxs, la dirección que realiza junto a Sergio Iglesias es de un cuidado y delicadeza brutales tanto en las escena como en los códigos interpretativos que utilizan. Macarena Sanz e Iván en escena son dos animales escénicos que conectan desde el primer momento con la escena y llevan al público de la mano adonde quieren. La escenografía en ocasiones también como una muñeca rusa no deja de sorprendernos. Lo mejor será ir al museo a descubrir a esta alondra y dejarse llevar por este montaje tan misterioso y divertido.