Aciertos inciertos.
Tierras raras es una propuesta inteligente y con un humor negro que funciona como espejo de algunas de las inquietudes más actuales. Escrita y dirigida por Julio Talavera, reúne tres historias independientes unidas por un mismo hilo: futuros que parecen absurdos, hasta que uno se da cuenta de que no están tan lejos de la realidad.
Lo que la hace atractiva es que plantea preguntas muy contemporáneas sin caer en el sermón: una actriz que recibe la visita de su madre fallecida, una mujer que considera reemplazar a su marido por una inteligencia artificial y un mundo donde un algoritmo decide aspectos fundamentales de la vida. Cada historia utiliza el absurdo para hablar de temas muy reales: la tecnología, los vínculos, el duelo y la creciente delegación de nuestras decisiones en sistemas automatizados.
Además, el formato de tres piezas cortas mantiene un ritmo ágil. Es una obra que alterna momentos de risa con otros de incomodidad, de esas que dejan al espectador pensando una vez terminada la función. Las interpretaciones de Susana Inés Pérez y María Isasi sostienen un texto que apuesta más por las ideas y los diálogos que por el espectáculo visual.
Si te gustan las distopías con humor al estilo Black Mirror, pero llevadas al escenario, esta obra es para tí.
Si disfrutas del teatro contemporáneo con textos ingeniosos y críticas sociales. La tienes que ver.
Si prefieres obras cortas e intensas antes que grandes producciones, este espectáculo lo tienes que ver.