Más perdidos que Carracuca es una de esas obras que tocan en lo profundo e invita a la reflexión. Escrita y dirigida por Emilio del Valle, la pieza nos traslada a un cuarto ruinoso de pensión donde Rafael y Manuel sobreviven como pueden, aferrados a una amistad áspera, una botella de vino y la esperanza cada vez más frágil de que algo cambie. Desde ese espacio íntimo, la obra construye un universo enorme de humanidad, humor y desamparo. Lo más potente de la puesta está en su capacidad para mostrar la marginalidad sin paternalismo ni artificios. No hay discursos grandilocuentes ni moralejas fáciles: hay vida cruda, contradicciones, pequeños sueños rotos y una dignidad que insiste en respirar incluso entre la […]