Con la llegada de abril, los primeros brotes de la primavera empiezan a abrirse paso. Es un momento de transición, de crecimiento, de descubrimiento. Y así como las flores emergen, también lo hacen las nuevas creaciones escénicas en El Umbral de Primavera, donde la quinta edición de Abril Imaginario reúne seis proyectos teatrales que han ido germinando durante seis meses con el acompañamiento de la compañía [los números imaginarios]. Estas piezas no solo han crecido en el tiempo, sino que cada una de las compañías participantes ha elegido y cuidado una planta a lo largo del proceso, como símbolo vivo de sus obras. Del 3 al 27 de abril, el público podrá presenciar la cosecha de estas investigaciones y procesos creativos.

Imagen de ‘Todo podría arder en algún momento’
La iniciativa, impulsada por Carlos Tuñón, surge de la necesidad de acompañar procesos de investigación y creación. En la presentación del ciclo puso manifiesto el contexto teatral actual en Madrid que exige constantemente novedades, sin dejar espacio para la reflexión y la experimentación. [abril imaginario] es una respuesta a esta urgencia, ofreciendo un tiempo y un lugar para que las compañías prueben, compartan y crezcan juntas.
Uno de los aspectos más destacados de [abril imaginario] es la creación de redes entre artistas, evitando la competencia y fomentando el acompañamiento entre compañías.
“No hay un espacio sano donde podamos mirarnos y aprender los unos de los otros. Con este festival queremos cambiar eso”
Carlos Tuñón
Seis obras que desafían los estándares teatrales
El festival [abril imaginario] presenta seis piezas singulares, cada una con su propia identidad y lenguaje escénico:
[ _ ], del Colectivo Tres Montañas, dirigido por Manuel Tejera, Pablo Villa Sánchez y Libe Estebaranz, invita al público a un laboratorio de sueños en el que se cruzan tres poéticas sobre un mismo punto de partida.
Todo podría arder en algún momento, de Maite Pérez Astorga y su compañía El Jardín, es un viaje por un Jardín de las Delicias contemporáneo en el que lo bello, lo grotesco, lo mundano, lo trascendente, la vida y la muerte se entremezclan, mientras la pieza se busca a través de un universo de drama y comedia.
No puedo dejar de lavar los platos, de Paula Casales y la compañía Merienda Dramática, es un retablo sacro familiar sobre los apegos y el desafío de dar un salto de fe para liberarnos de lo heredado.
Batallando: La vida es sueño, de Somos Nadie Compañía, dirigida por Luis Fernández Ruz, transforma la obra de Calderón en una batalla de rap donde cada función presenta nuevos intérpretes que compiten por la corona de Polonia.
TAK-to, de Monika Wiktoria Budzinska, es una instalación performática que invita al público a explorar los límites entre lo real y lo ficticio a través de un espacio que respira y se transforma.
NORK IN DAK?, escrita y dirigida por Saioa Lara, reinterpreta la leyenda de las Lamiak desde una perspectiva contemporánea, trazando un paralelismo con la prostitución y las narrativas heredadas sobre la mujer en la mitología vasca.
Viviana López Doynel, gestora de El Umbral de Primavera, subrayó la importancia de mantener espacios como este:
“No tenemos ningún tipo de apoyo y todo es a pleno pulmón pero seguimos adelante porque creemos en la necesidad de un teatro que no esté dictado por las reglas del mercado sino por la búsqueda artística”
Viviana López Doynel
En este sentido, [abril imaginario] es también una declaración política: una reivindicación del tiempo y del proceso como valores esenciales en la creación escénica.
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