Imaginemos la energía, sentimientos reales y fingidos, que quedan en un escenario tras un ensayo. Quizás, como dice Ingmar Bergman en este clásico, dejen por allí algún ángel, algún demonio o fantasmas que creemos ver y oír. Puede que en ese espacio y en ese momento en el que acaba el ensayo y empieza la vida, se pasee por las tablas aquello que nos hizo o víctima o verdugo.

Ernesto Caballero habla con los actores de ‘Tras el ensayo’ Elisa Hipólito, Emilio Tomé y Lucía Quintana. Fotografía de Javier Naval.
Ernesto Caballero firma la versión y la dirección de Tras el ensayo de Ingmar Bergman que veremos desde el 4 de abril hasta el 17 de mayo en la Sala Margarita Xirgú del Teatro Español. Un texto que rebosa diálogo con y para el teatro y sobre y tras el ser humano.
Un clásico de Bergman sobre el teatro creado para televisión
Bergman creó Tras el ensayo para televisión en 1984. Es la historia de un director que establece una relación con una joven actriz que es hija de una también actriz deslumbrante en su época de gloria. A través de este triángulo, destaca Ernesto Caballero, Bergman “indaga como el maestro que fue en todas las simas de las relaciones humanas”. Hay culpa, hay redención, hay remordimientos y hay mucho del creador sueco y de sus relaciones con el teatro, con las mujeres o con el tiempo. Expone sus contradicciones, su necesidad de control y también su vulnerabilidad. Tiene un punto biográfico porque dibuja -como en gran parte de sus obras- cómo es el autor y cómo percibe el mundo. La propuesta de escena y de iluminación es un trabajo de Víctor Longás quien trasciende de todo el enorme imaginario de este dramaturgo y cineasta para reinventar este texto.
«Ingmar Bergman indaga como el maestro que fue en todas las simas de las relaciones humanas»
Ernesto Caballero
Tres actores que garantizan la excelencia
Esta es una obra -desde luego- exigente para la que Caballero ha elegido al actor Emilio Tomé para el papel del director Henrik Vogler. Una interpretación que le ha llegado de forma inesperada porque nunca pensó que iba a “hacer un Bergman y éste es especialmente áspero e incómodo”. Tomé destacaba que le impactó especialmente la capacidad del autor “para exponerse, porque se enfrenta mucho a las víctimas que ha dejado por el camino”. Completan el reparto las actrices Elisa Hipólito (como Anna Egerman) y Lucía Quintana (como Rachel) que también defienden dos estremecedoras historias de dos mujeres que concentran una labor de interpretación muy extensa en un breve periodo de tiempo.
Quintana define la acción como «un cóctel de amor, reclamo de muchas cosas» y la actriz Elisa Hipólito describe cómo «es muy interesante cómo estas dos mujeres modifican el personaje de Henrik Vogler, el director».
La propuesta pone en el centro de la misma el trabajo actoral donde los intérpretes se mueven entre el personaje y la persona real. Hipólito ha señalado que se trata de “tres personajes amantes del oficio” lo que proporciona un marco muy determinado en sus roles. Según el director de esta versión veremos a tres intérpretes que “garantizan la excelencia de esta propuesta”. Ciertamente, revisitar este clásico así lo exige. No dejen de escuchar todo lo que cuenta el silencio del escenario Tras el ensayo.
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