TRAS SU ESTRENO EN EL FESTIVAL DE MÉRIDA

‘El Misántropo’ más desconocido y feminista llega al Fernán Gómez

La comedia de Menandro se actualiza en una divertida versión contemporánea que defiende la vida austera y sostenible

Bea López
Carol López y Xus de la Cruz adaptan 'El Misántropo' de Menandro

Una versión divertida y crítica que reivindica el papel de la mujer a partir de los planteamientos creados por Menandro. // Foto: Jero Morales

Carol López dirige y adapta, junto a la dramaturga Xus de la Cruz, El Misántropo, la obra original del comediógrafo griego Menandro –que siglos más tarde retomaría Molière–, ofreciendo una mirada actualizada de la comedia centrada en la defensa de la sostenibilidad. Los actores Fernando Albizu, África Gozalbes, María Ordóñez, Alejandro Pau, Ángel Ruiz y Carlos Troya protagonizan este montaje que estará en cartel hasta el 4 de noviembre en la Sala Guirau del Teatro Fernán Gómez en Madrid.

El misántropo reivindica el derecho a ser huraño por naturaleza y lo lleva hasta el extremo por convicción. En esta adaptación contemporánea se convierte en alguien que aboga por una vida austera y que defiende la vida retirada en el campo y asentada en lo sostenible. El espectáculo, que nace con vocación popular, parte del texto clásico, pero ofreciendo un enfoque actual. Una versión divertida y crítica que reivindica el papel de la mujer a partir de los planteamientos creados por Menandro, pero jugando e introduciendo elementos nuevos.

¿Por qué ‘El Misántropo’ de Menandro hoy?

Carol López recibió una llamada de Miguel Cuerdo, director de producción de LaZona, quien le planteó realizar un montaje clásico para el Festival de Mérida. Es entonces cuando el actor Ángel Ruiz sugiere a la directora la lectura de Menandro.

En cuanto leyó la historia y tomó conciencia de la situación concreta de Muchacha, se dio cuenta de la potencia de la trama. Le propuso a Xus, con quien ya había trabajado en Las bárbaras, la posibilidad de colaborar de nuevo y materializarlo a partir de la fuerza de este personaje femenino. «Muchacha en el texto original tenía solo tres frases. Es un personaje que realmente mueve la acción dramática y, al ser tan importante, hemos querido darle la palabra», afirma Carol López.

En el texto original es muy significativo que todos los personajes tienen nombre, menos Muchacha –la hija de Misántropo–, quien desencadena la acción dramática. «Entonces fue clarísimo para nosotras que en esta versión el hilo del que había que tirar era ese. Al leer el propio texto, vimos cuál era la dramaturgia actual. Pero esto no significa en absoluto que Muchacha le robe protagonismo a Misántropo», señala López. «Reivindicar el lugar no es robar», puntualiza la actriz María Ordóñez.

Carol López: «Muchacha es un personaje que realmente mueve la acción dramática, y hemos querido darle la palabra»

Menandro escribió el texto en la época más decadente del esplendor helenístico, cuando Roma comienza a apoderarse culturalmente de todo, y como autor empieza a caer en el olvido. Su estilo será, sin embargo, muy copiado en la capital del Imperio.

«La obra ha pasado muy desapercibida. Queríamos rescatarla para hacer justicia al que es considerado el creador y máximo exponente de la comedia nueva. Mucho tiempo después, será Molière quien descubrirá a Menandro y se dará cuenta de que la obra tenía mucho que ofrecer», declara Ángel Ruiz.

'El Misántropo', una versión contemporánea dirigida por Carol López

‘El misántropo’  llega al Teatro Fernán Gómez de Madrid con algunos cambios en el reparto tras su estreno en el Festival de Mérida. // Foto: Jero Morales

Esta comedia nueva que menciona el actor Ángel Ruiz se caracterizaba por la creación de piezas teatrales de ambientación urbana y el tratamiento de temas cotidianos, abandonando así los asuntos heroicos y desapareciendo el coro en escena. Las comedias estaban divididas en cinco actos, escritas en lengua antigua y en verso. El tema principal solía ser el amor –que pese a las adversidades siempre lograba un final feliz– y el empleo del habla en un registro coloquial y acompañado de un tono alegre.

Una versión contemporánea, romántica y feminista

Las autoras definen el espectáculo como «una comedia romántica y feminista», que aborda ciertos personajes arquetípicos para darles una vuelta y ofrecer hoy una mirada contemporánea.

Tanto Carol López como Xus de la Cruz han vivido el proceso conjunto de escritura como una experiencia muy divertida. Han compartido el reto de jugar con los hechos planteados por Menandro en el año 317 a. C. y trasladarlos al presente conservando su esencia. «Nos sorprendió mucho la vigencia del texto y lo fácil que nos ha sido traerlo aquí para hablar, siempre en tono de comedia, de temas territoriales como la soledad elegida o la vida en el campo», afirma de la Cruz.

La comedia original tiene 30 páginas, y además hay fragmentos de texto que faltan, que están incompletos. «Hay una serie de personajes que hemos introducido nuevos con una nueva tonalidad, que vienen de la ciudad al campo y que vienen a perturbar la paz del misántropo que ha elegido estar solo», explica de la Cruz.

Las creadoras han intentado trabajar el lenguaje desde la aproximación al estilo que propone Menandro y, de hecho, la obra mantiene fragmentos íntegros del original. «Pero evidentemente todos los textos de Muchacha, quien apenas tenía presencia en el original, así como la trama cuando nos vamos encaminando hacia el final, genera sucesos distintos a los que plantea Menandro», cuenta la dramaturga de la Cruz.

Xus de la Cruz: «Hemos hecho una reescritura total del texto, una reescritura a seis manos»

Tanto Xus como Carol consideran que han intentado asemejarse al estilo de Menandro, pero sin buscar comparación. «Hemos hecho una reescritura total del texto, una reescritura a seis manos», apunta de la Cruz. «Pero sin consultarle», puntualiza entre risas López. Resulta indudable afirmar que la comedia, por su propia naturaleza, necesita del presente y de lo cotidiano. «La labor de ellas en esta versión es la reescritura de la trama del propio Menandro, pero introduciendo los aspectos actuales para conectar con nuestro presente», concluye Ruiz.

Precisamente la premisa clara de generar esa conexión con el público las llevó a tomar la decisión inicial de incluir música en el montaje. «La obra no es un musical, pero hay algunas canciones que serán reconocidas, porque se han versionado temas populares cambiándoles la letra. Todo ello desde esa vocación primera de conectar con el espectador, especialmente el joven», explica López.

‘El Misántropo’ y la comedia

Primero fue el griego Menandro. Ya sería en el siglo XVII cuando el francés Molière dedicara también una de sus comedias a la misantropía. En su momento, la suerte de estas dos obras fue completamente opuesta.

Menandro, que fue admirado e imitado en la posteridad, obtuvo pocas victorias en vida, siendo una de ellas precisamente el Dyskolos (en griego antiguo: ὁ Δύσκολος, ho Dúskolos; en español: El misántropo o El arisco). Molière, por el contrario, era un autor consagrado y amadísimo por su público cuando, en junio de 1666, estrenó El Misántropo, que, a diferencia de sus comedias anteriores, fue un completo fracaso.

'El Misántropo' una obra dirigida por Carol López

Carol López y Xus de la Cruz han reescrito la trama original de Menandro, introduciendo aspectos actuales para conectarla con el presente. // Foto: Jero Morales

Para entender estos dos destinos tan distintos, hay que tener en cuenta que las técnicas tradicionales para configurar tipos cómicos establecían que debían respetarse dos convenciones características del género: por un lado, aislar el sentimiento que se le atribuye al personaje y hacer de él un estado parasitario que impregna todas sus actuaciones. Y, por otro lado, dirigir la atención no hacia los actos del personaje, sino hacia sus gestos, es decir hacia sus actitudes, movimientos o palabras, a través de los cuales debe manifestar su ser de forma automática.

También es interesante considerar que, en ambas épocas, los públicos compartían convencionalismos sociales e ideológicos muy parecidos. Entonces cabe preguntarse: ¿por qué dos comedias que comparten autorías brillantes y muchas similitudes obtuvieron un destino tan dispar?

‘El Misántropo’ en Menandro y en Molière: un personaje y dos miradas diferentes

Tanto el Dyskolos de Menandro como Le Misanthrope de Molière son comedias de carácter, de personaje. En ambas está presente un título genérico, que alude a un tipo genuinamente cómico caracterizado por su aversión a la vida social.

Sin embargo, los dos personajes se desenvuelven en mundos opuestos: El Cnemón de Menandro vive físicamente aislado en el campo, en un espacio abierto, natural, alejado de los convencionalismos sociales y en casi perfecta soledad. En cambio, el Alceste de Molière se encuentra, muy a su pesar, en un ambiente urbano, rodeado de una multitud de gente, en un espacio cerrado y opresivo, que constituye una especie de microcorte (su soledad no es física, sino psicológica).

Por otro lado, Menandro sí ha respetado todas las convenciones cómicas, y así, impone a su protagonista un castigo externo, superficial y formal, impecable socialmente.

Por su parte, Molière comete tres fallos que rompen con la normativa del género. En primer lugar, profundiza en la personalidad de Alceste, mostrando las causas íntimas que justifican sus actos. En segundo lugar, dota al personaje de un carácter insociable, pero no de automatismo; Alceste parece estar dotado de una notable autoconciencia. Por último, da una solución nada convencional al conflicto cómico: Alceste no cambia a lo largo de la obra y no logra el final feliz, sino que abandona la escena con una altura trágica.

De este modo, Molière no quiso acatar la exigencia cómica del género y prefirió, como su misántropo, dar la espalda a la sociedad. El precio del atrevimiento fue, como el de su personaje, muy alto: esta comedia, a diferencia de todas las producidas por Molière hasta ese momento, no conoció una segunda representación tras su estreno. Pero, a cambio, es indudable que consiguió crear una figura irrepetible que, siglos después de su estreno, ha sido muy reconocida y sigue volviendo una y otra vez a los escenarios.

Al ser en la actualidad menos representada la obra de Menandro, su regreso a la cartelera con una nueva versión de El Misántropo, en esta ocasión producida por LaZona, es una suerte que los aficionados al teatro podrán aprovechar hasta el 4 de noviembre en la Sala Guirau del Teatro Fernán Gómez.

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