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EN EL TEATRO BELLAS ARTES

‘Gigante’: ¿Es posible separar al autor de su obra?

Unas polémicas declaraciones del superventas británico Roald Dahl se convierten en el germen de un éxito teatral

Imagen de 'Gigante' con Josep Maria Pou.

Josep Maria Pou encarna a Roald Dahl, el excéntrico escritor de fama internacional.

El veterano y reconocido actor Josep Maria Pou da vida en Gigante a Roald Dahl, el excéntrico escritor de fama internacional. Inspirada en hechos reales, la ópera prima de Mark Rosenblatt como dramaturgo, ganadora de 3 premios Olivier 2025, incluido el de Mejor espectáculo, ofrece un retrato poliédrico de un literato terriblemente carismático y explora, con una agudeza no exenta de humor, la diferencia entre la opinión razonada y los peligros de una retórica dictada por los prejuicios.

El espectáculo que está dirigido por Josep Maria Mestres se podrá ver desde el 20 de febrero al 5 de abril en el Teatro Bellas Artes.

Gigante: Cuando el autor y su obra entran en conflicto

Verano de 1983. El célebre autor inglés Roald Dahl revisa las pruebas de su último libro, que está a punto de enviar a la imprenta, pero el escándalo provocado por un artículo antisemita que ha publicado recientemente no parece apaciguarse. A lo largo de una sola tarde en su casa, enfrentado a una interlocutora inesperadamente beligerante, Dahl se ve obligado a elegir entre disculparse públicamente o poner en riesgo su fama y reputación.

Gigante es una obra compleja y llena de matices que está escrita muchos años antes de los hechos del 7 de octubre de 2023; un espectáculo que se va actualizando a la luz de todo lo que sigue ocurriendo en Gaza día tras día desde hace más de dos años. En esta obra, Mark Rosenblatt se adentra en uno de los temas más polémicos de nuestro tiempo: un conflicto que se remonta a la creación del Estado de Israel y que, lejos de disminuir, ha ido creciendo hasta la situación actual.

Aquel verano fue una época especialmente complicada para el británico. Gigante se nutre de circunstancias reales y las mezcla con un encuentro dramático totalmente imaginario para componer un espectáculo que combina realidad y ficción, que no persigue en ningún momento ser un documento histórico, pero que respira Roald Dahl en estado puro.

Roald Dahl: el escritor inglés más vendido de la historia después de Shakespeare

Roald Dahl nació en 1916 en Cardiff, Gales, y perdió a su padre con solo cuatro años. Esto hizo que el escritor pasase su adolescencia en un exigente internado donde sufrió los castigos físicos propios de la severidad del sistema educativo británico de la época y también el acoso por parte de varios de sus compañeros. En su juventud, se convirtió en piloto de avión en la Segunda Guerra Mundial hasta que en 1941 tuvo un grave accidente que hizo que, una vez recuperado, pasara el resto del conflicto en Estados Unidos, involucrado en el servicio de información británico.

A pesar de que Roald Dahl se hizo famoso como autor de relatos cortos, su carrera como escritor despegó en los años 60 cuando comenzó a escribir libros infantiles y juveniles. En su narrativa se respira un mundo grotesco y frío, acompañado con dosis de humor y mucha imaginación. Aunque gran parte de su producción fue dirigida al público infanto-juvenil, la muerte y el rechazo suelen estar presentes en sus historias.

Su primer libro fue el exitoso e inolvidable Charlie y la fábrica de chocolate, que versa sobre cuatro chicos que ganan un premio para visitar la enigmática fábrica de chocolates WONKA. La mayoría de sus publicaciones posteriores, tanto en prosa como en verso, siguió esa línea de fantasía burlona y desatada. Títulos como Las brujas, El gran gigante bonachón y la carismática Matilda son muy buenos ejemplos de ello.

Otros conocidos libros en prosa son James y el melocotón gigante y Charlie y el gran ascensor de cristal. También ingeniosos y con personajes divertidos son los títulos El superzorro, La maravillosa medicina de Jorge y El cocodrilo enorme.

Imagen de 'Gigante' con Josep Maria Pou.

‘Gigante’ explora con humor negro la diferencia entre la opinión comprometida y la peligrosa retórica.

Sus obras autobiográficas prueban el talento narrativo de Dahl y revelan episodios que marcaron su vida: Boy, sobre su infancia, Volando solo, en torno a sus años de juventud en África y su participación en la guerra como piloto, y Mi año, que recoge algunos recuerdos de niñez con descripciones de cosas que le interesan al autor.

La prosa de Dahl puede definirse como espontánea: con gran ingenio crea unos personajes muy vivos que generan interés con pocas pinceladas. Sobresale por su gran capacidad narradora que une con naturalidad lo cotidiano con lo fantástico o lo absurdo. El empleo del humor negro y la ironía determinan su enorme habilidad para jugar con el lenguaje de manera inteligente a la par que divertida.

Unos comentarios ideológicos que pusieron en jaque su reputación

Roald Dahl, que falleció de leucemia a los 74 años en 1990, se caracterizó por una convulsa personalidad, marcada por la obstinación y la impulsividad, que le llevó a tener numerosos seguidores y también detractores, así como una complicada y controvertida vida personal.

Se casó con la actriz Patricia Neal en 1953. Con ella tuvo cinco hijos, entre ellos Olivia, que murió de encefalitis. Sin embargo, esta muerte no fue la única tragedia que asoló a la familia: su hijo Theo desarrolló hidrocefalia a causa de un accidente. Fue entonces cuando el escritor participó en la invención de una válvula para aliviar la patología conocida como válvula de Wade-Dahl Till, que supondría un gran avance en el campo de la neurología.

Durante muchos años y en repetidas ocasiones Dahl fue infiel a su mujer de quien decidió divorciarse a principios de los 80, después de treinta años de matrimonio. Entonces se prometió con quien llevaba siendo su amante durante once años y que era una de las amigas cercanas de su ex mujer. En este contexto, Dahl se vería envuelto en un gran escándalo a partir de unas declaraciones que marcarían un antes y un después en su popularidad y prestigio.

Imagen de 'Gigante' con Josep Maria Pou.

El espectáculo aborda dilemas contemporáneos como el conflicto israelí, el antisemitismo o la separación de la obra y el artista.

Era el año 1983 y el último libro de Dahl, Las brujas, estaba a punto de ser publicado. La expectación e inquietud que se generaron no fueron estrictamente propiciadas por el nuevo estreno literario. Recientemente, Roald Dahl había publicado una reseña en el Literary Review de un libro que trataba sobre la invasión del Líbano por parte de Israel.

A consecuencia de sus comentarios, la animadversión, que a raíz de su singular personalidad se había ido labrando a lo largo de los años, se acrecentó cuando fue acusado de antisemitismo tras asegurar que después de la Guerra del Líbano de 1982, «todos comenzamos a odiar Israel». «No soy antisemita, soy anti-Israel», concretaría Dahl añadiendo después: «Hay un rasgo en el carácter judío que provoca aversión. Quiero decir que siempre hay una razón por la cual lo anti-algo crece en cualquier sitio; incluso un apestoso como Hitler no los escogió a ellos sin razón».

Estas opiniones provocaron un aluvión de reacciones en los medios de comunicación de todo el mundo y tanto su imagen pública como las ventas de sus libros podían empezar a peligrar. En palabras de su biógrafo Jeremy Treglown: «Mucha gente lo amó y tuvieron razones para estar agradecidos con él; otros muchos, algunos de ellos los mismos, lo detestaban».

Tres décadas después de su fallecimiento, en 2020, a través de un breve comunicado en la página web oficial del autor, tanto la familia como la compañía que gestiona su patrimonio «se disculpan profundamente por el daño duradero y comprensible que causaron algunas declaraciones de Roald Dahl».

El espectáculo Gigante permite al público acercarse desde la ficción al debate en torno a un hecho real que invita a reflexionar sobre si se considera estrictamente necesario, o al menos esperable, que siempre exista una coherencia entre los autores y su literatura; si realmente es posible separar al autor de su obra. El teatro permanece perenne como ese espejo social que nos devuelve un reflejo de nuestras contradicciones, preocupaciones y miserias humanas.

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Escrito por
REELS BURRO  - 7

Periodista y filóloga hispánica que ha hecho de su pasión por la cultura y las artes escénicas su forma de vida. Amante del teatro clásico, del repertorio y del teatro de texto contemporáneo. Creadora de contenidos editoriales de TeatroMadrid y redactora de la Revista TM.

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