EN EL TEATRO REAL

Quién fue Benjamin Britten y por qué revolucionó la ópera del siglo XX

Descubre al innovador compositor británico y déjate llevar por la magia y la gran sensibilidad dramática de 'El sueño de una noche de verano'

Del 10 al 22 de marzo se podrá disfrutar en el Teatro Real de El sueño de una noche de verano, una ópera en tres actos basada en la comedia homónima de William Shakespeare. Esta producción del Teatro Real, en coproducción con la Royal Ballet and Opera de Londres y el Teatro Maggio Musicale Fiorentino, cuenta con la dirección de escena de Deborah Warner —considerada una de las directoras más influyentes del teatro contemporáneo—, y con Ivon Bolton en la dirección musical —un director de orquesta británico muy reconocido, especialmente en el mundo de la ópera y la música clásica—.

Liv Redpath —una aclamada soprano estadounidense, especialmente por sus interpretaciones en ópera y música barroca y clásica— será la encargada de interpretar a Titania, la reina de las hadas. El papel de Oberón, el rey de las hadas, lo encarnará Iestyn Davies, un distinguido cantante británico conocido en el mundo de la ópera y de la música barroca. Es especialmente famoso por ser contratenor, un tipo de voz masculina muy aguda y poco común.

Sí, el equipo artístico apunta muy fuerte, pero lo que hace verdaderamente especial y distintiva a esta pieza es su compositor musical y libretista Benjamin Britten, uno de los personajes más influyentes en la ópera del siglo XX.

Quién fue Benjamin Britten

Nació en Lowestoft (Inglaterra) y destacó desde muy joven por su talento musical. Su madre, aficionada al canto, le apoyó en su interés por la música. Empezó a componer con solo cinco años y a los diez ya escribía pequeñas piezas para piano y canciones.

Con 14 años conoció al compositor, director de orquesta, violista y profesor de música británico Frank Bridge, que se convirtió en su maestro y tuvo una gran influencia en su formación.

Britten tuvo una relación artística y personal muy cercana con el tenor Peter Pears

Más tarde el artista estudió composición y piano en el Royal College of Music, en Londres. Durante esos años desarrolló su estilo y empezó a llamar la atención por su talento. Aunque todavía era muy joven, sus profesores ya lo consideraban uno de los compositores británicos más prometedores.

Al terminar sus estudios compuso música para documentales, películas, programas de radio y obras de teatro, pero su éxito comenzó cuando escribió obras orquestales importantes como Variations on a Theme of Frank Bridge o Sinfonia da Requiem.

La ópera que sin duda lo catapultó como uno de los compositores clave de la época fue Peter Grimes, estrenada en 1945. Una pieza innovadora por su protagonista, un héroe atípico ya que es problemático, está atormentado y es ambiguo, y por su música dramática y moderna, con melodías líricas muy bellas y armonías novedosas. Un montaje con un fondo social y psicológico vanguardista que le otorgó a Britten el distintivo de genio.

La ópera que se representará estos días en el Teatro Real, El sueño de una noche de verano, fue compuesta en 1960, cuando ya era mundialmente conocido. En ella, el compositor se corona por su gran imaginación musical, su habilidad para crear atmósferas mágicas y una escritura vocal muy refinada.

Otro elemento distintivo de esta ópera es la arriesgada apuesta del compositor al contar con un contratenor para el papel de Oberón, algo muy inusual en aquella época y que resultó todo un acierto porque le otorga al personaje un sonido misterioso y mágico que encaja con el mundo fantástico de la historia. ¡Era un gran visionario para su tiempo!

Por qué revolucionó la ópera del siglo XX

Benjamin Britten es una gran figura para el género ya que modernizó la ópera, revitalizó la tradición británica y creó obras que siguen representándose a día de hoy en todo el mundo.

En la época en la que Britten se dedicaba a la música, Inglaterra no tenía una tradición operística tan fuerte como Italia o Alemania. Con el estreno de Peter Grimes en 1945, el compositor consiguió que la ópera británica volviera a ser relevante en los grandes teatros del mundo.

Además, Britten logró algo muy distintivo que fue llegar a una mayor audiencia debido a que sus óperas eran modernas, tenían una gran claridad musical y una emoción dramática que permitía conectar con los personajes.

La gran característica de este autor y que marcó un antes y un después en el género fue su gran capacidad para convertir historias en dramas musicales. Apostaba por personajes psicológicamente complejos, por una música que reflejaba las emociones de estos y por una relación muy fuerte entre el texto y la composición musical.

De izquierda a derecha: Joan Matabosch (director artístico del Teatro Real), Deborah Warner, Ivor Bolton, Liv Redpath y Iestyn Davies.

¿Te apuntas a disfrutar de una de las obras maestras de Benjamin Britten en el Teatro Real?

Escrito por
Andrea-Garriga-González-redactora-TeatroMadrid

Graduada en Arte Dramático. Creadora de contenidos editoriales y redactora de la Revista de TeatroMadrid.

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