ENTREVISTA A LITUS

Litus: «‘¡Chakapum’ es celebrar la música con la gente a la que quieres»

El Terrat presenta '¡Chakapum!', que llegará a Madrid en agosto

Antonio Rincón Cano
Litus protagoniza la última obra de El Terrat. // Foto: David Ruano

Litus protagoniza la última obra de El Terrat. // Foto: David Ruano

¡Chakapum! es un musical rumbero dirigido por Xénia Reguant que aterrizará en La Estación Gran Teatro CaixaBank Príncipe Pío el próximo 12 de agosto. “Un viaje al corazón de la rumba” que celebrará cada noche la “alegría de vivir” poniendo al público en pie para bailar al son de canciones que algunos no sabíamos que teníamos en nuestro recuerdo. El Terrat, productores del espectáculo, ha vuelto a dar a la rumba el lugar que se merece a través del teatro en una función que es también un concierto, una comedia que es también un viaje emocional a través de los recuerdos de su protagonista: Litus. Con él tuvimos la oportunidad de hablar después del estreno en Barcelona.

Entrevista a Litus

Imagino que cansado pero contento.

¡Sí! Ha sido heavy. Pero en paz. El estreno en Barcelona fue maravilloso, está gustando mucho, muy buenas críticas y lo estamos pasando genial. Ahora estamos saboreando la miel y estamos disfrutando mucho.

«Es una palabra que lo define todo. Es la palabra del sonido, del ritmo. Es poesía.»

Te voy a hacer una pregunta que te parecerá obvia. ¿Qué significa ¡Chakapum!?

Pues es la onomatopeya del ventilador, un movimiento de guitarra, pero también es percusión. Es una palabra que lo define todo. Es la palabra del sonido, del ritmo. Es poesía. Y hablando con Rogeli Herrero de Los Manolos, me contó que El Gato Pérez les hizo la portada de un disco con una caricatura del movimiento del ventilador. Y ya estaba escrito ¡Chakapum! Y me preguntó si no me había inspirado en esa portada del disco y me vino un recuerdo de mi infancia de ese dibujo. A lo mejor inconscientemente sí.

Hablas de un recuerdo de tu infancia que es a través de lo que se estructura la función: tus recuerdos. Pero el autor es Joan Grau. ¿Cómo ha sido poner tus recuerdos en mano de Joan?

Joan ha sido maravilloso. Se entregó al proyecto con su corazón. Y ha llevado la bandera del proyecto en muchos momentos en estos dos años en los que hemos trabajado. Al comienzo me dijo que le podía mandar anécdotas rumberas en audios de WhatsApp, pero me dijo que creía que yo podía escribirlas y así ordenar las anécdotas. De esa forma me daría cuenta que esos recuerdos que parecen caóticos empiezan a tener sentido y todo está más conectado de lo que pensamos. Fue un trabajo vital muy bonito. Cada semana le mandaba una anécdota y así empezó el proyecto, enviándole capítulos de mis anécdotas rumberas. Después él creó algo nuevo, una obra que unía la historia de la rumba con todas mis vicisitudes.

«Es un homenaje a la profesión, un homenaje a los currantes de la música.»

¿Podemos decir que es un homenaje a la rumba?

Sí, pero también hay un punto muy importante en el espectáculo que es un homenaje a la profesión, un homenaje a los currantes de la música. A los cantantes de pub. Muchos espectadores me lo están diciendo y me alegra mucho que sea así. La rumba es el quid de la cuestión, pero también era muy importante hacer un homenaje a los inicios de todos los músicos, de los cantantes de baretos, los músicos de sala, que son sitios vitales en nuestra profesión.

La pieza mezcla la historia de la rumba con la vida de su protagonista. // Foto: David Ruano

La pieza mezcla la historia de la rumba con la vida de su protagonista. // Foto: David Ruano

Inicios como los tuyos, que están muy presentes. Si el musical es un caleidoscopio de recuerdos… ¿A dónde te lleva si te pregunto por MUTIS?

¡Guau! Me llevaría a mi adolescencia, mi primera banda, que curiosamente ¡es un nombre muy teatral!

¡Ya estabas marcado por el teatro!

Sí y además teníamos un tema que era una rumba: Tormenta. Ya estaba la rumba unida al teatro ahí.

Pero, ¿es ahí donde empieza toda esta historia?

Todo empieza en las sobremesas de mis padres. Cuando era pequeño, después de las cenas con sus amigos, mis padres sacaban la guitarra, se ponían a cantar y lo hacían muy bien. Ahí empieza mi primer contacto con la rumba y mi primer contacto con la música en general. Es algo muy importante en mi carrera. Era muy potente para un niño ver lo bien que se lo pasaban, ver música en directo, ver como tu padre hacía el ventilador, que era como si tuviera un superpoder. Era algo mágico. Ahí está el inicio de ¡Chakapum!

«Se me conoce más por el rock, por el pop. Pero yo sentía que le debía algo a la rumba.»

Pero tu carrera ha estado unida a otros estilos.

Se me conoce más por el rock, por el pop. Pero yo sentía que le debía algo a la rumba. De una manera muy íntima la rumba siempre me ha tendido la mano en los momentos duros de la vida. La rumba siempre me ha recordado por qué me dedico a esto. Tiene algo instintivo, troglodita, puro. Yo no quiero sentar cátedra, es algo más íntimo. Es un espectáculo respetuoso de amor total a la rumba, hecho por fans de la rumba. La rumba siempre está ahí.

Todos tenemos en nuestros recuerdos letras y melodías de rumba, nos transporta a la infancia, creo que ni lo sabemos hasta que suena.

Sí, es verdad, pero nosotros no queríamos hacer un espectáculo que fuera un museo. No queríamos una muestra de cosas pasadas. La rumba está viva. Más allá de las modas. Una música que conecta de forma muy directa con la gente. Es como si de repente le dieras a un botón y a la gente se le dibuja una sonrisa o se pone a bailar. Y eso pasa en el espectáculo.

El espectáculo es un viaje emocional a través de la música. // Foto: David Ruano

El espectáculo es un viaje emocional a través de la música. // Foto: David Ruano

Joan Grau, el autor, define el espectáculo como una mezcla de un concierto y una obra de teatro. ¿Cómo lo definirías tú?

Realmente es una obra de teatro con mucha música. Pero es como un encaje de bolillos de muchas artes; está la música, el baile, el texto… y es como si estuviera hecho de una forma cinematográfica. Claro que es un concierto, claro que es una obra de teatro, pero la música es como una banda sonora que siempre está acompañando a la acción. Es una forma de contar historias que ya viví cuando hice con Sergio Peris-Mencheta, Lehman Trilogy.  Sobre todo ¡Chakapum! es una fiesta, pero una fiesta tierna.

¿No es una fiesta para gritar y bailar?

¡Sí! Pero tiene un poso entrañable. Celebrar la música con la gente a la que quieres. Celebrar con tu familia, con tus amigos. Es compartir la música.

Antes has nombrado la función Lehman Trilogy, de la que has dicho en alguna ocasión que te cambió la vida. 

Yo llevo diez años en el teatro, me siento un poco nuevo aún. Me siento músico, pero me dieron la oportunidad de actuar y desde entonces no he parado de hacer cosas. En Lehman Trilogy encontré algo nuevo. Algo que me apasionó, un trabajo descomunal. Era como una cebolla, llena de capas. Estudiamos muchísimo, investigamos una barbaridad, revisando la música de 120 años. ¡Fue increíble! Una suerte estar en ese proyecto porque todos los artistas remábamos con el mismo esfuerzo al mismo lugar. Como músico no lo había vivido, entendía el trabajo en equipo en una banda, pero ese montaje traspasaba ese concepto de trabajo en equipo. Éramos un equipo implicado al cien por cien. Lo hicimos con todo nuestro corazón. Eso también pasa en ¡Chakapum!. Todos los artistas estamos implicados al máximo. Aquello era una experiencia para el espectador, era algo más que sentarse a ver y ¡Chakapum! también tiene eso de experiencia.

Si tuvieras que decirle a alguien que no conoce la rumba, ni tu carrera o montajes como Lehman Trilogy, que fuera a ver ¡Chakapum!. ¿Qué le dirías en tres palabras?

Yo creo que “alegría de vivir”, pero lo que me ha sorprendido en los ensayos es que hay una ternura que lo hace muy interesante. Hay mucho amor hacia la familia, la música, la infancia. En los ensayos hubo muchas lágrimas, lágrimas bonitas de emoción, con una sonrisa. Es un viaje a nuestras raíces.

¡Chakampum! es una comedia musical para disfrutar y emocionarse. // Foto: David Ruano

¡Chakampum! es una comedia musical para disfrutar y emocionarse. // Foto: David Ruano

Pero eso son más que tres palabras.

¡No! ¡Alegría, amor y emoción!

¡Llevas razón! Y si ¡Chakapum! fuera un verso, solo uno, de una rumba. ¿Cuál sería?

Pues volviendo a que la rumba está muy viva: “No estaba muerta, estaba de parranda. ¡Chakapum!”

 

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