LAJOVEN LLEGA AL FERNÁN GÓMEZ

Paco Gámez: «La cultura, el arte, la creatividad y la imaginación nos pueden salvar»

‘Praga, 1941’, la historia de la ocupación nazi que quedó escrita en el diario de un niño

Amanda HC
Imagen de ensayos de 'Praga, 1941' en LaNave // Foto: Ilde Sandrin

Imagen de ensayos de ‘Praga, 1941’ en LaNave // Foto: Ilde Sandrin

Sin lugar a dudas, una de las compañías protagonistas de esta temporada teatral en Madrid está siendo LaJoven. Algunos de los puertos en los que ha presentado sus nuevos trabajos han sido el Teatro de La Abadía con Para acabar con Eddy, el Teatro Fernando de Rojas del Círculo de Bellas Artes con FUEGO / Mapa de las ruinas de Europa II y el Teatro Circo Price, con el reestreno de Eneida (Playlist para un continente a la deriva), cuya autoría firmaba Paco Gámez, quien sigue unido también al próximo estreno con la dramaturgia de Praga, 1941 (Jóvenes rubios no paran de gritar frente a mi casa).

La relación profesional de Gámez con LaJoven viene ya de lejos. Comenzó dando un taller de interpretación a un grupo de actores de Razas, los que posteriormente prepararon la pieza Gazoline, en la que realizó la ayudantía de dirección. Y durante aquel proceso, le encargaron la escritura de Eneida. Poco tiempo después, vino la pandemia y tocó parar y hacerse muchas preguntas sobre cómo se iba a desarrollar a partir de entonces el teatro. De esta forma, tuvieron claro que lo próximo sería un monólogo y decidieron hacerlo a partir del libro Diario de Praga, escrito entre septiembre de 1941 y agosto de 1942 por Petr Ginz, entre sus 13 y 14 años, y que ahora protagonizan en forma de obra de teatro y en alternancia los actores Raúl Pulido y Fernando Sainz de la Maza bajo la dirección José Luis Arellano. 

Imagen de ensayos de 'Praga, 1941' en LaNave // Foto: Ilde Sandrin

Imagen de ensayos de ‘Praga, 1941’ en LaNave // Foto: Ilde Sandrin

Un descubrimiento fortuito

El 1 de febrero de 2003 salta la noticia de que el transbordador Columbia ha sufrido un accidente al volver a la Tierra tras una expedición lunar. Una de las imágenes de la tragedia es uno de los dibujos que el primer astronauta israelí, Ilan Ramon, había elegido para llevarse consigo como recuerdo del Holocausto: la Tierra vista desde la LunaCuando Daniel, un chico que vive en Praga, en el barrio de Modřany, ve la ilustración en televisión, enseguida la reconoce. Es más, tiene muchas otras en el trastero de su casa. Su curiosidad le hace encontrar una caja con láminas y libretas firmadas por un tal Petr Ginz y contacta con su hermana Eva. Es a partir de ese momento que conocemos el retrato de aquella época gracias a esos diarios.

«Siempre que empiezo un texto nuevo, tengo la sensación de que tengo que aprender a escribir de nuevo»

Ahora, del 4 al 22 de mayo, desde la Sala Jardiel Poncela del Teatro Fernán Gómez. Centro Cultural de la Villa, viajaremos al pasado para recordar a Petr Ginz, un niño checo que narra en primera persona la ocupación nazi de Praga. «Me impacta mucho la mirada infantil y limpia de Petr sobre lo que estaba pasando, mientras sigue con su día a día, con su presente», destaca Paco Gámez, quien para trasladar esa historia al escenario, comenzó leyendo el diario completo y seleccionando las partes que consideró importantes y le atraían. «Las desordené en un proceso también de elegir y de reescribir para que convertirlas en algo dramático. Siempre que empiezo un texto nuevo, tengo la sensación de que tengo que aprender a escribir de nuevo. Traté de desestructurarlo y acomodarlo a una estructura teatral, donde hubiera climas, rupturas y donde se pudiera inserta el presente o el pasado y permitir ese viaje».

Un pasado que conecta con el presente

Paco Gámez es graduado en Filología Inglesa y Arte Dramático y está acostumbrado a fusionar su trabajo como autor y ayudante de dirección, sumergiéndose en el camino que hay desde la primera palabra hasta el estreno de una obra. «Cuando estoy haciendo la ayudantía de dirección y veo que hay que ajustar texto sobre la marcha, lo hago. Me gusta mucho estar como autor en el proceso de ensayos y de trabajo de cerca, sentirme involucrado. No me gusta verme como una figura ajena al proceso. Me interesa mucho la palabra y su poética porque creo que el trabajo del autor teatral tiene mucho que ver con el escenario y con los cuerpos en escena».

«El trabajo del autor teatral tiene mucho que ver con el escenario y con los cuerpos en escena»

Este jienense llega siendo el ganador del Premio Lope de Vega y del Certamen de Comedia del Teatro Español a partir de los diarios de Petr Ginz y con la nominación en los próximos Premios Max a Mejor Espectáculo Revelación por Katana, en la que firma el texto. Además, estos días se jugará su pase a la final de la VI edición del Torneo de Dramaturgia del Teatro Español. En Praga, 1941, ha imaginado y escrito un encuentro entre dos chicos de la misma edad y situación geográfica, pero en tiempos históricos diferentes. Daniel descubre incrédulo la historia de Petr, que es la del Holocausto judío y que nos ha llegado a través de imágenes recreadas en películas o documentales de lo que fueron los campos de concentración. Y, dado que LaJoven, como es costumbre en la exhibición de sus piezas, realizará funciones matinales para colegios e institutos, este autor tenía la misión de conectarla con los y las jóvenes de nuestro tiempo.

Imagen de ensayos de 'Praga, 1941' en LaNave // Foto: Ilde Sandrin

Imagen de ensayos de ‘Praga, 1941’ en LaNave // Foto: Ilde Sandrin

«La clave para mí fue que me senté con mis sobrinos de 14, 12 y 8 años y les dije que les iba a contar una historia, a ver qué les parecía. Cuando empecé, entendí que muchas cosas que tenemos asentadas del nazismo, a ellos les generaban mucha confusión y con Petr empatizaban a veces y otras no. Fue muy duro, pero me dio la clave para conectar el texto, para preguntarme dónde estamos ahora, desde dónde lo leemos y no ver mi mirada, que ya está muy hecha y muy condicionada, sino la de un chico de la misma edad que el protagonista». Por eso, en paralelo al momento de Petr, también conoceremos a Daniel, el niño que encuentra, muchos años después, sus escritos y dibujos y los saca a la luz. «Daniel, al principio, no entiende de qué va esto y al leer los diarios, encuentra el sentido y se preocupa por enmendarlo de alguna manera, desde lo poco que puede hacer él».

Qué puede hacer un chico ahora frente al pasado

Jóvenes rubios no paran de grita frente a mi casa fue el primer título propuesto, a modo de punto de partida y de manera provisional. «A LaJoven les gustó mucho, pero a la hora de anunciarlo, era un problema porque no se iba a recordar así que lo dejamos como subtítulo porque da una idea bastante clara del tema y conecta con la obra anterior Fuego, de las juventudes hitlerianas. Y ahora, se trataba de hablar también de la juventud, pero desde la parte judía».

Para acercarse a aquel momento histórico tan potente, Gámez reconoce que para él «fue muy revelador que los hechos estén contados desde el presente. Porque yo mismo me he preguntado cómo llegó a pasar todo aquello, cómo se permitió sin que nadie hiciera nada. Y cuando vas leyendo los diarios, te das cuenta de que fue muy paulatino y creo que siempre, desde la autoría, el teatro, la literatura y el arte en general, afrontar realidades como estas, complicadas y con muchos prismas, y convertirlas en teatro es muy interesante».

¿Volveríamos a permitirlo?

La emoción es constante en esta obra que ofrece una mirada hacia lo que ocurrió y quedó escrito sobre la vida de Petr, en cuya escritura final se puede ir incluso notando un nerviosismo y desorden provocados seguramente por una gran crisis interior. De todo ello, Gámez ha rescatado un momento especial para él y lo ha desarrollado más en su escritura: «Cuando la madre de Petr va a despedir a la abuela paterna, a la que se llevan a un campo de concentración, y se escapa por la noche para despedirse de ella sin que los hijos lo sepan. Me parecía bonito cómo esos padres intentan protegerles de todo ese horror, pero ese horror ya está instalado y siguen haciendo sus vidas cotidianas».

Imagen de ensayos de 'Praga, 1941' en LaNave // Foto: Ilde Sandrin

Imagen de ensayos de ‘Praga, 1941’ en LaNave // Foto: Ilde Sandrin

En comunión con el lazo que une a estos dos niños en la obra de teatro, el dramaturgo también destaca el que para él es el momento más conmovedor: «cuando el chico del pasado le dice al del futuro: Escúchame, tienes que comprender que está pasando todo esto y que pueden pasar cosas muy salvajes delante de ti de las que no te des cuenta y tienes que estar atento».

El mapa de Europa aún se sigue escribiendo con cultura

Praga, 1941 se suma al ciclo Mapas de las ruinas de Europa formado hasta la fecha por Barro de Guillem Clua y Nando López y Fuego de QY Bazo. «Ahora tengo mucha más conciencia de ser europeo porque creo que en España somos muy localistas. Siento que soy, sobre todo, de Jaén, luego andaluz, luego español y europeo. Pero Europa nos queda como muy lejos muchas veces. He tomado mucha conciencia de dónde estamos y de qué vínculos con la historia del continente tenemos porque, además de nuestra Guerra Civil, hubo más hechos en relación a nosotros». También resalta que con un texto escrito durante el confinamiento y con un proceso de ensayos coincidente con el estallido feroz del conflicto entre Rusia y Ucrania, «ha sido muy salvaje relacionar esto con el Tercer Reich y la II Guerra Mundial y el hecho de que ahora veamos a Ucrania como una realidad europea y lo enfoquemos en nuestro presente, uniéndolo a nuestra identidad».

«Ahora tengo mucha más conciencia de ser europeo»

A los 14 años, la infancia acaba para Petr. Lejos de su familia y amigos, serán dos años los que pasará en el campo de concentración. Allí hará muchas amistades y su actividad cultural no se detendrá. Todo lo contrario. En su estancia en Terezín, explora todo un camino de creatividad incluso con la fundación y dirección de una revista. Fue imposible así quebrar la voluntad que tuvo este niño por aprender y dejarse guiar por su curiosidad. De esta manera, conocemos su historia y el salvoconducto que le permitió irse adaptando a las circunstancias. «Creo que la cultura, el arte, la creatividad y la imaginación nos pueden salvar de alguna manera. Y Petr se sumergió mucho en sus dibujos y lecturas y en su mundo imaginario para sobrevivir. Y no solo en el momento que narramos, sino cuando estuvo en el campo de concentración porque se rodeó de pensadores de varias ideologías que coincidieron allí», concreta Gámez.

Praga, 1941 es la primera colaboración entre LaJoven y el Fernán Gómez y estará acompañada de la exposición Eterna continuidad, que contiene dibujos de Chava Pressburgerová, hermana de Petr Ginz, en colaboración con el Centro Checo de Madrid y que se podrá visitar en el hall del teatro durante el horario de asistencia de la obra. Para complementar su estancia, se ha organizado también una mesa redonda bajo el título Los valores de Europa, el 12 de mayo a las 19 h, y el taller pedagógico Juegos y recursos teatrales en el aula para profesionales docentes los días 11, 14, 18 y 21 de mayo en horario de tarde (miércoles  de 16:30 a 19:30 h y sábados de 11 a 14 h).

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