Dice Eusebio Calonge, el dramaturgo de La Zaranda, que «un espacio escénico debe contener lo justo para que se dé en él la evocación» (si quieres leer más sobre él, no te pierdas el reportaje de Bea López). Antonio Velasco, el creador de La loca historia de la literatura, sigue esa premisa. En el escenario de esta divertidísima propuesta, que puede verse en el Teatro Serrano del 20 de febrero al 10 de julio, hay pocos elementos y todos son metáfora de algo que los actores nos desvelarán.
Como los libros, que solo son folios blancos con letras negras impresas y que, sin embargo, se convierten en la puerta a otros mundos, a nuevos universos. Nos llevan lejos y, por supuesto, nos acercan a nosotros mismos. Velasco es un amante de la literatura y quiso reflejar ese amor en un espectáculo. Para ello se unió a Fernando de Retes para contagiarse de su creatividad, de su inteligencia y para compartir su locura (la de los dos). Forman una dupla perfecta. Tienen una complicidad rigurosa, precisa, deslumbrante. Y se divierten en escena. Mucho.
La loca historia de la literatura es un repaso divertidísimo por los grandes títulos de la literatura universal. Ellos dos hacen de Aquiles, de Hamlet, de Segismundo o de Don Quijote y Sancho. Y lo hacen para demostrar que la literatura es maravillosa porque nos atraviesa, porque despierta nuestra imaginación y porque fomenta nuestra capacidad de reflexión y crítica. Y todo eso, aunque haya quien lo considere peligroso (en Estados Unidos se prohibieron siete mil libros el año pasado), nos hace mejores como seres humanos.
Por eso es importante ver esta función. Por eso y porque la risa también nos ayuda a ser mejores.
Disfruta de la charla con estos dos creadores y, sobre todo, ve a ver la función.
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