La compañía La Dramática Errante trabaja desde una investigación escénica donde la duda, el silencio y la superposición de tiempos son improntas centrales. Sus montajes no buscan cerrar significados, sino plantear preguntas y generar un espacio de reflexión activa para el público. Y, en este caso, el pasado y el presente conviven en escena como capas que dialogan entre sí, obligándonos a pensar desde distintos planos a la vez. Esta nueva obra funciona con solvencia: conecta con un debate actual y profundamente personal sin perder densidad dramática. Los momentos de humor están medidos con precisión y permiten respirar, destensar y volver a entrar en la materia emocional con mayor claridad. Quizá el dispositivo audiovisual, en algunos pasajes, adquiere demasiado peso […]