El jardín quemado es una obra muy directa en sus intenciones, aunque estas tarden en revelarse por completo. Un texto de Mayorga que suena y habla como nos tienen acostumbradas sus dramaturgias. Por ese lado, pocas sorpresas. Sin embargo, se adentra en las profundidades de varios temas que el público debe ir recolectando poco a poco y que, quizás por eso, la función avanza con un ritmo pausado, tan lento como ese tiempo detenido que parece habitar en el sanatorio psiquiátrico San Miguel. Mayorga construye aquí un relato de misterio donde la memoria, la identidad, la locura y las heridas de la historia reciente se entrelazan de manera progresiva. La obra exige atención y paciencia, ya que rehúye las explicaciones […]