Con bastante curiosidad y un poco de expectación acudí a la sala Komodia, una desconocida grata sorpresa, sin saber exactamente con qué iba a encontrarme. El tema, llamativo, y cuanto menos curioso: vampiras en Nueva Orleans, rememorando mitos y leyendas y provocándome la evocación de una película noventera llena de hijos de las tinieblas guapos y atormentados que seguramente fue el origen de futuras sagas de chupasangres ladrones de corazones juveniles. El formato, prometía ser divertido, un espectáculo interactivo en el que se supone que tendría que destapar el misterio con la ayuda del resto de espectadores. Divertido fue, al menos por momentos. Interactivo, no tanto. No es fácil cuando estás sentado en una butaca casi al fondo, por muy […]