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Antonio Lera Rodríguez-Morón
Una opinión de Antonio Lera Rodríguez-Morón
12/07/2026 · Teatro Lara

Versiones, revisiones, precuelas, secuelas, interpretaciones o derivaciones. No sabría decir a cuando se remonta esta moda, tal vez a El Brujo con su Lazarillo, al menos aquí en España, que yo recuerde. Y no es que me parezca mal, todo lo contrario. Las obras universales es lo que tienen, que crean historias inmortales y personajes tan ricos y complejos que es una tentación expandirlos, darles vida más allá de las líneas que dejaron escritas sus creadores. La casa de Bernarda Alba no podía ser una excepción, ¿quién no siente curiosidad por saber que habría sido de Magdalena o de Martirio tras la muerte de Adela si Lorca hubiera vivido para escribirlo? ¿Lo habría hecho? Por desgracia nunca lo sabremos, y todos conocemos la causa, que no las razones, que no las había.

Pilar Ávila se ha atrevido a hacerlo con Bernarda y con Poncia. Y ha ido más allá, ha interpretado a la primera, acompañada por Pilar Civera en el papel de la fiel criada. Y ambas lo hacen magistralmente con un texto que parece estar hecho, faltaría más, a su medida. Protagonismo a partes iguales, complicidad palpable que se trasmitió a un público que aplaudió a raudales al terminar la función. Lorca, incluso cuando no es Lorca, siempre te llega, te toca el corazón y te remueve las entrañas. Todo ello bajo la dirección, no necesita presentación ni presumir de currículum, de Manuel Galiana. ¿Qué podría salir mal? Nada, ni siquiera que la representación coincidiera con un partido del mundial de la selección española. Teatro 1 – fútbol 0. Bueno, dejémoslo en un empate, la sala no estaba llena del todo.

¿Habría imaginado Lorca igual ese día, esa conversación entre Bernarda y Poncia? ¿Habría redimido a Bernarda, la habría permitido arrepentirse, o la hubiera dejado seguir sumida en su oscuridad cargada de reproches e intolerancia? ¿Hubiera dejado salir a la luz secretos de familia que en realidad lo eran a voces? ¿Habría abierto las ventanas o las hubiera dejado cerradas a cal y canto? Personalmente creo que no hubiese vuelto sobre el tema, que la perfección de su obra está precisamente en el cierre, todo sigue igual, nada cambia, ni siquiera con la tragedia, una lección premonitoria. Pero entiendo la tentación, son dos personajes demasiado atractivos como para no darles una segunda vida. Aunque se corra el riesgo del cotejo, del ojo crítico, y ahí, lo siento, a pesar de que me parece un buen texto, con Lorca siempre se va a salir perdiendo. Las comparaciones son odiosas, pero también inevitables. Por lo demás, el lance merece la pena, los clásicos deben estar vivos, se tiene que poder jugar con ellos, respetando su espíritu, eso sí. Y en este caso se hace, Bernarda sigue siendo Bernarda, y Poncia la Poncia, ambas en estado puro. O no. La respuesta, en el Teatro Lara.

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