Cabaret, el musical en el Kit Kat Club
Más Kit Kat Klub que Cabaret
Este Cabaret apuesta muy fuerte a la experiencia inmersiva del espectador en el Kit Kat Klub y su ambiente sensual, decadente, provocador, nocturno… Y lo consigue con creces. La ambientación, la iluminación, intérpretes entre el público, la inexistencia de separación entre escenario y espectadores hace que nos sintamos no espectadores si no clientes de ese Klub.
Como pasó con el reciente Guys and Dolls londinense, esta puesta en escena parece que dificulta algo que nos llegue la parte emocional pese a la proximidad. No ayuda, cierto, que hay personajes icónicos del género, muy asociados a un actor/actirz concreto, lo que implica que las interpretaciones acaban siendo “copias” para acercarse a lo y conocemos y esperamos, o buscar nuevos enfoques, con lo que puede decepcionar a quien espera ver lo que ya conoce. Aquí tuve la impresión, muy personal, claro, de que los dos principales personajes, Sally Bowles y el MC, no nos dejan la huella que deberían. Me faltó en ella, cierta vulnerabilidad y esa sensación de vivir su propia fantasía, mientras que el MC era provocador, pero no magnético, una provocación demasiado sexual sin más, tapando la ironía, el juego mientras todo se desmorona a pocos metros. Aclaración: yo fui antes de la mediática incorporación de Vaquerizo al papel.
La orquesta es un gran acierto. Suena realmente bien, y da a la perfección el toque jazzístico del Berlín de los ’30. También funcionan muy bien las coreografías, pese a la dificultad para los intérpretes de ejecutarlas en espacios reducidos por la ubicación de mesas y espectadores.
Lo mejor: la estupenda orquesta, una producción visualmente muy cuidada y una propuesta diferente; hay que valorar el riesgo de dar nueva vida o matices a obras tan recurrentemente programadas.
Lo menos mejor: en algunos momentos la experiencia inmersiva y el envoltorio visual pesan más que la propia historia y su fuerza política y emocional, que intenta recuperarse en un final con un punto de histrionismo.
En resumen: Un Cabaret interesante y disfrutable, como siempre, más brillante en su planteamiento y en su parte musical que en sus interpretaciones protagonistas.