CON LA DIRECCIÓN DE ESCENA DE NURIA CASTEJÓN Y LA DIRECCIÓN MUSICAL DE CARLOS ARAGÓN

La Verbena de la Paloma vuelve a Madrid

La producción cuenta con el prólogo “Adiós, Apolo” escrito por Álvaro Tato

El Teatro de la Zarzuela abre temporada con una Verbena de la Paloma que “está llamada a ser una de las producciones emblemáticas del Teatro de la Zarzuela” tal y como señalaba Isamay Benavente, directora artística de este coliseo. Regresa tras haber pisado ya muchos otros escenarios de España y con la vista puesta en llegar a teatros de América Latina cosa que -seguramente- sucederá en la segunda mitad de 2027. Inaugura esta temporada 26/27 con 10 funciones del 23 de septiembre al 4 de octubre.

Con la dirección de escena de Nuria Castejón y la dirección musical del maestro Carlos Aragón que se pondrá al frente de la Orquesta de la Comunidad de Madrid.

El equipo artístico de La Verbena de la Paloma en el escenario del Teatro de la Zarzuela minutos antes de la rueda de prensa de presentación a los medios de comunicación.

Hacerse con La Verbena de la Paloma no es cualquier cosa. Es hacerse con Madrid, con el corazón popular, con el calor del agosto, con la Casta y la Susana, con los celos de Julián y con una de las más grandes obras del género chico. Seguramente han pasado por los ensayos con Nuria Castejón el recuerdo de su madre, Pepa Rosado, en el papel de Tía Antonia o de su padre, Rafael Castejón, en el rol de Don Hilarión. Como ella explicó en su día para ella es «una responsabilidad y un sueño hecho realidad». Además de conocer esta obra minuciosamente, tiene «esa visión coreográfica» del detalle, ese saber ver dónde se ubican y qué hacen todos y cada uno de los intérpretes, cantantes, figurinistas y bailarines sobre el escenario. Así la escena está perfectamente bordada, cual mantón de la China-na-na.

Esta producción – que se estrenó en 2024 – trae íntegra la obra de Tomás Bretón pero ha incorporado un prólogo (de una media hora de duración) escrito por Álvaro Tato que es «un homenaje al oficio y al Teatro Apolo». Este prólogo, emulando los títulos del género, se titula Adiós, Apolo, sainete cómico lírico en un cuadro y un soneto y está ambientado en lo que sería la última función en este Teatro, el 30 de junio de 1929. Después, como dice el dramaturgo, ¡malditos símbolos!, fue comprado por un banco.

Tomás Bretón y aquella fácil composición

Carlos Aragón asume la dirección musical. Decía el maestro que “cuando te toca dirigir una verbena de la Paloma, te asalta una responsabilidad tremenda” porque “es un arte absoluto de síntesis, entre la miscelánea de las danzas (la mazurca, la seguidilla) con otras atmósferas totalmente modernas, o los puentes musicales de una delicadeza exquisita”.

Tomás Bretón apostaba por crear una ópera española y, para él, sus composiciones más importantes eran La Dolores o Tabaré. Sin embargo, La Verbena de la Paloma caló en el público como uno de los títulos más queridos dentro del aficionado al género. Bretón no entendía que esta composición, sencilla para él, ocupara este espacio y le diera la fama y prestigio que siempre ha tenido. «La verbena es complicada porque Bretón es un músico enorme», explicaba Pérez Sierra, aunque el compositor renegara un poco de ella por su aparente sencillez.

“La verbena de la Paloma es un arte absoluto de síntesis, entre la miscelánea de las danzas con otras atmósferas totalmente modernas o los puentes musicales que son de una delicadeza exquisita” (Carlos Aragón, director musical)

Carlos Aragón también destacaba en la rueda de prensa la selección de piezas para el prólogo Adiós, Apolo entre las que nos encontramos el Tango del Cine de La gente seria del maestro Serrano o el chotis La Garçonne de El Sobre Verde de Jacinto Guerrero.

Un homenaje al Apolo y al oficio

Adiós, Apolo es un homenaje a una época y a una profesión. En este prólogo Álvaro Tato ha puesto en escena el ensayo de la última función de la Verbena de la Paloma antes del cierre definitivo del Teatro Apolo. Allí veremos algunos personajes «típicos» tirando de algún tópico y enredados en anécdotas y en algunos números musicales representativos del género chico.

Este espacio se convierte en un lugar perfecto para hacer un homenaje al género. Es el teatro dentro del teatro. Y después La Verbena de la Paloma tal y como la trajo al mundo Ricardo de la Vega, autor del libreto.

Cuando se celebraron las fiestas de la Virgen de la Paloma Tato se preguntaba qué rescoldos puede haber del pasado en la verbena de Paloma actual. Explicaba que a la pregunta de si “¿Quedan rastros?” de aquel espíritu de la Verbena se dio cuenta de que sí: “han cambiado los acentos, las etnias, los oficios, pero yo sigo viendo a mi abuela Nina en la Kermés. Ha cambiado todo, pero no ha cambiado nada”.

“En la Verbena de la Paloma de hoy han cambiado los acentos, las etnias, los oficios, pero yo sigo viendo a mi abuela Nina en la Kermés. Ha cambiado todo, pero no ha cambiado nada.” (Álvaro Tato, autor del prólogo Adiós, Apolo)

La Verbena, una forma de estar en el mundo

Ricardo de la Vega, autor del libreto, hizo para la Verbena lo que en las películas de sobremesa conocemos como un «basado en hechos reales». De la Vega escribía para la revista La Gran Vía. Su letra era poco legible y muchas veces hablaba con el cajista para descifrar los garabatos. De esta forma, habían cogido confianza, la suficiente para que el cajista le contara que en la víspera de la Virgen de la Paloma había reñido con su novia a quién había visto junto con su hermana paseando en coche de caballos acompañada por un viejo verde. El cajista amenazaba con “armar un escándalo” si los encontraba en la verbena. Esta charla dio origen a la trama de La Verbena de la Paloma o El boticario y las chulapas y celos mal reprimidos.

Como es una producción que ya ha estado en muchos teatros la pregunta que estaba presente es habría cambiado algo Nuria Castejón de aquella primera Verbena que vimos cuando se estrenó. La directora de escena aseguraba que no es partidaria de tocar las cosas que están bien. “No hemos cambiado nada por que ¿para qué? Si funcionaba muy bien. Al contrario, hemos intentado no pasarnos de rosca, porque el canto de sirenas es tentador, la risa del público te lleva a decir y si aquí hago un poco más y no”.

“No hemos cambiado nada por que ¿para qué? Si funcionaba muy bien. Al contrario, hemos intentado no pasarnos de rosca, porque el canto de sirenas es tentador, la risa del público te lleva a decir y si aquí hago un poco más y no” (Nuria Castejón, directora de escena)

Buena compañía para ir de verbena

La producción cuenta con intérpretes que ya han hecho en varias ocasiones sus roles en esta producción y con otros que se estrenan en el elenco. Antonio Comas (Don Hilarión), Borja Quiza y César San Martín (en el rol del Julián), Milagros Martín (como la Señá Rita), Carmen Romeu y María Rey-Joly (haciendo la Susana), Gerardo López, Jorge Rodríguez Norton, Ana San Martín, Lara Sagastizabal y Gurutze Beitia. Todos ellos conforman, además, el cuadro de actores y cantantes del prólogo «Adiós, Apolo» de esta producción. Y, además, el Coro Titular del Teatro de la Zarzuela dirigido por Antonio Fauró.

La cantaora Sara Salado también participa en esta producción y Rafa Castejón, heredero también de esa tradición profesional de los Castejón-Rosado, quien interpreta al tabernero en La verbena y al director de escena del Adiós, Apolo.

Quizás La Verbena de la Paloma no era la composición favorita de Bretón, quizás la trama no es ni compleja ni sorprendente, pero seguramente por ello es una pieza clave de nuestro repertorio de género chico y es tan grande porque, como dice su libreto, «también la gente del pueblo tiene su corazoncito» y las historias y melodías que se guardan ahí forman parte de nuestra identidad musical y cultural. Así de fácil y de difícil a la vez.

3 curiosidades de La Verbena de la Paloma

  1. ¿Sabías que el libreto está «basado en hechos reales»? Ricardo de la Vega basó esta historia en lo que le contó un cajista con el que trabajaba. En la víspera de la Virgen de la Paloma, había reñido con su novia a quién había visto junto con su hermana paseando en coche de caballos acompañada por un «viejo verde». El cajista amenazaba con armar un escándalo si los encontraba en la verbena. El escritor se lo apuntó y así nació este libreto: La verbena de la Paloma —subtitulada El boticario y las chulapas y celos mal reprimidos.
  2. El Mantón ¿es de la China o de Manila?- El mantón de seda bordado con motivos florales, pájaros u otros adornos y rematado con flecos es de origen chino. Sin embargo, tomó el nombre de mantón de Manila, por las rutas comerciales que llegaban desde Filipinas.
  3. Género chico. – Cuando se habla de «género chico» nos referimos a la duración de la obra y no a la calidad. Se trata de un subgénero de la zarzuela con una duración de una hora aproximadamente, contrapuesto al género grande, que corresponde a obras de mayor extensión.

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Periodista, guionista, locutora, podcaster y despistada profesional. Siempre es buen momento para aprender y el Teatro es un aula perfecta para ello. Admiradora incondicional del cine, la radio y la Zarzuela.

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