Las obras de Shakespeare se han adaptado de infinitas formas, porque han interpelado a los y las artistas de cada generación. Y, en este caso, Talía del Val ha querido adaptar Sueño de una noche de verano para llevarlo a un contexto, como no podía ser de otro modo, musical.
Midsummer Fest, que se podrá ver del 9 de julio al 30 de agosto en el Rooftop Lírico, la azotea del Teatro Calderón, transporta el universo shakespeariano a un festival de música llamado MaBCool. Hemos hablado con su directora sobre esta divertida propuesta que no te va a dejar indiferente.

Imagen promocional de ‘Midsummer Fest’
¿Cómo te embarcas en este proyecto? ¿Cómo nace?
Este proyecto nace realmente porque he terminado ahora la carrera de dirección escénica en la Resad. Y uno de mis proyectos fue, hace un par de años, la investigación sobre cómo poner en pie Sueño de una noche de verano. La idea me vino porque estaba en un festival de música en un bosque de Portugal. La música y el teatro son mis dos pasiones, al ser cantante y actriz. Y en aquel festival de música sentí cómo se entrelazaban los personajes de Shakespeare ahí.
¿En qué sentido se entrelazaban?
Las pasiones siento que no han cambiado desde la época shakespeariana, toda esa ensoñación, toda esa fantasía, el verano que hace que todo el mundo esté más alegre… hay magia en todo eso. Y eso estaba en Sueño de una noche de verano y en aquel festival.
¿Cómo has hecho la dramaturgia de esta adaptación?
He ido a la raíz del tema, que en este caso es el amor. El amor y cómo mirarnos para lograr reírnos de nosotros mismos. Cuando le damos espacio al amor todo en nuestra vida brilla. Entonces, cogí todos los enredos amorosos que hay en la obra, y de ahí sale la comedia. Por eso lo de reírnos de nosotros mismos, porque, claro, los personajes sufren, pero vistos desde fuera es muy cómico. Tomé las tramas de los cuatro enamorados, de Titania y Oberón, que son los reyes del bosque y tienen a su vez a Puck como intermediario. Y también he ampliado la aparición de un personaje, que es el mancebo.
¿Se mantiene solo el texto original o hay texto contemporáneo, tuyo?
Junto a estas tramas amorosas armé toda una nueva historia, adaptada a personajes que asisten a un festival actual. Y los amantes de Shakespeare van a ver que he metido personajes de otras obras. Son guiños. Y, bueno, Puck tiene mucho texto original porque es el que dialoga con los espectadores.
¿Es solo Puck el que rompe la cuarta pared, el que interpela al público? ¿O hay más inmersión en este sentido?
El público es el confidente de Puck. De hecho, pide su ayuda en un momento del espectáculo. Pero de una manera respetuosa y divertida: que nadie se piense que le va a sacar ni nada. Pero es que el público está compuesto por personas que han venido al festival.
O sea, que la sensación con la que va a salir el público es de quererse ir a un festival de verdad después de ver esta obra.
¡Sí! [Risas]. De hecho, el espacio escénico está dispuesto en una misma altura. No es un espectáculo a la italiana, sino circular y al mismo nivel entre actores y espectadores. Para que el ambiente sea distendido y divertido.
La verdad es que lo que has ido compartiendo en redes parece muy divertido. ¿La estética es actual?
Sí y no. Shakespeare no es un trampolín para hacer otra obra y olvidarme de él. Para nada. Lo que hago es crear un diálogo con él. Desde el principio dije al equipo que necesitaba que 1595, que es más o menos la época de la obra, dialogara con 2026. Porque, realmente, estamos conectados con ese momento en muchas cosas. Hemos evolucionado, sí, pero creo que las reacciones que tenemos hacia los contratiempos son las mismas. Así que estéticamente jugamos con el siglo XVI, por ejemplo, con las pinturas isabelinas que aparecen en escena. Y que se comunican con toda la estética de neones y brillos que estamos acostumbrados a ver hoy en día en el MadCool o en cualquier festival.
Hablas del MadCool porque el festival de Midsummer fest se llama MaBCool, ¿no?
Sí, es que me hacía mucha gracia, porque en la cultura inglesa siempre juegan mucho con los significados de las palabras y las pronunciaciones. Y me parecía idóneo jugar con «Mab» por la reina Mab, que tanto se nombra en toda la literatura de Shakespeare. Es una pincelada que me divertía. Pero es que ¡el MadCool empieza a la vez que se estrena nuestra obra! ¡Ni hecho aposta!
Háblame sobre la música que aparece en el espectáculo.
He contado con Omar Martínez, que es un músico extraordinario. Tiene formación clásica y moderna y él ha ido tirando por un mundo sonoro innovador, con efectos y sintetizadores. Y me interesaba tener ese mundo aquí, porque quería que la música acompañara a la sensación que se tiene cuando se está de festival. Recrear la sensación de liberación que tenemos en esas situaciones. Por eso la música es más tirando a electrónica, sin letras, para que se creen frecuencias y ritmos que vayan de la mano de las pasiones de Shakespeare. La música tiene un sentido dramatúrgico.
¿Pero se incluyen canciones, como en un musical?
No, no. Está hecha como una sesión de electrónica para que el espectador pueda sentir esa apertura emocional que se siente en esos estados en los que hasta… ¡hasta recitaría a Shakespeare! Ese era mi objetivo.
Después de tu larguísima trayectoria como intérprete, ¿cómo vives esta experiencia de dirigir?
Pues aún me cuesta creerlo. Empecé la carrera de la Resad hace cinco años, pero la estuve alternando con mi trabajo de siempre y formaba parte del elenco del Fantasma de la ópera. Estar ahora como creadora es la cosa más motivadora que me ha pasado en muchísimo tiempo, la verdad. Me siento súper agradecida por tener este espacio y este hueco y porque Beon y, sobre todo, Darío, hayan confiado. Le agradezco mucho a Darío la ilusión que siempre ha tenido por mi propia ilusión. Estoy trabajando como nunca en mi vida, pero tengo un equipo muy bueno con el que me llevo muy bien y estoy encantada. Pier Paolo, Ricardo Sánchez Cuerda, Omar Martínez, que son como mi equipo creativo, son maravillosos y es un lujo trabajar con ellos. Y mi equipo de actores son una absoluta maravilla también. Es muchísimo trabajo, es una locura, pero estoy contenta.
Me gustaría que me dijeras una frase de la obra, la primera que te venga a la cabeza.
«El amor me ha vuelto loco». Y a mí, el amor por hacer esta obra, es que me ha vuelto loca. [Risas].
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