Teatro del Barrio presentó en rueda de prensa su nueva Temporada Chica, Porvenir, que ocupará la cartelera de este espacio de Lavapiés entre septiembre de 2026 y febrero de 2027. Su directora artística, Ana Belén Santiago, abrió el encuentro recordando que el teatro cuenta ya con más de 700 socias, la base que sostiene, según explicó, un proyecto que sigue entendiéndose, ante todo, como una casa de artistas.
Santiago resumió la temporada en tres ejes. El primero, la memoria y el legado, entendidos no como un ejercicio nostálgico sino como un impulso hacia el presente: «que nos tiren a vivir en comunidad», dijo. El segundo, parte de un diagnóstico más incómodo, el de un tiempo que no ayuda a organizarnos colectivamente, atravesado por la precariedad, la saturación de información y el individualismo que el propio teatro lleva años señalando desde su programación. Frente a ambos, el tercer eje: un teatro político «de muchas para muchas».
Santiago recordó también una idea que atribuyó a Ramón Gómez de la Serna (figura que recorre buena parte del discurso de esta temporada) sobre el porvenir como algo mucho más inmediato que el futuro. Más que una cita textual, la directora artística la empleó como una distinción de fondo: no esperar a que la justicia social llegue de la mano de un futuro lejano, sino practicarla ya, en el presente. Sobre esa idea se apoya el otro concepto que puso sobre la mesa, el del deseo entendido como motor político y situado deliberadamente fuera de la lógica capitalista del consumo. De ahí que cada título de la temporada se agrupe bajo un deseo distinto (de ser, de inspiración, de memoria, de romper con la normalidad, de acabar con las violencias) antes que bajo categorías de género o formato.

‘Nosotros, los sin nombre’ está basada en la vida de Joan Garcia Oliver, figura clave de la política española de principios del s. XX.
La memoria como brújula
Diez años después de su estreno, Clara Sanchís vuelve a interpretar Una habitación propia, la versión que María Ruiz hizo del ensayo de Virginia Woolf sobre el dinero y el espacio propio que necesita una mujer para escribir. En la rueda de prensa, Sanchís trasladó esa idea al presente en referencia al: «trabajo gratuito que se ha perdido de la mujer y que cuesta un pastón», dijo, refiriéndose al trabajo de cuidados y doméstico que ha ejercido la mujer.
También mira a la memoria, aunque desde el cabaret y no desde la biblioteca, el montaje Libres!!!! que dirige Andrés Lima, con texto de Esther F. Carrodeguas y producción de Teatro del Barrio. Lima resumió su interés por aquellas artistas que, desde los escenarios de variedades, desafiaron las convenciones de su época con una frase: «mujeres en los años 30 que nos mostraron una manera de vivir».
La compañía catalana Mos Maiorum trae a este escenario Nosotros, los sin nombre, con dirección de Ireneu Tranis y dramaturgia de Joan Yago, un montaje construido alrededor de la figura del anarquista Joan Garcia Oliver. Así lo explicó Tranis: «Una generación que vivió una utopía justo antes de la Guerra Civil y que ha quedado sepultada. Queríamos apelar con esta obra a la utopía». Tranis utilizó para la ocasión una de las frases más repetidas del teórico cultural Mark Fisher, quien advertía que resulta más fácil imaginar el fin del mundo que el fin del capitalismo, para señalar que hoy cuesta menos imaginar el fin del mundo que el fin de la utopía.
La mirada pública
El hambre imposible, de Teatro de los Invisibles, reúne a un equipo artístico que ha convivido con el cáncer, el VIH, intentos de suicidio o enfermedades raras. Su autora y directora, Zaida Alonso, resumió en la rueda de prensa el lugar social que ocupa la enfermedad: «cuando tienes una enfermedad pasas a ser un sujeto paciente y no rentable».
De vuelta tras ganar el Premio Max 2026 a la Mejor Autoría Revelación, Taxidermia de una alondra regresa a la cartelera con Iván López-Ortega y Sergio Iglesias en la autoría y la dirección. López-Ortega situó el origen de la pieza en una realidad incómoda: la de las personas que consumen con morbo la violencia que circula por las redes sociales.
La mujer fascista, escrita por Ana Varela y dirigida por José Juan Rodríguez (Jota), parte de la noche de insomnio de una mujer que afronta, según contó su director, la investidura como futura presidenta de España. «Hemos querido que el público se enamore de ella», explicó Jota, que defendió la pieza como una reflexión sobre la manipulación que ejerce el relato político: «creemos que la equidistancia es otra forma de manipulación».
La rabia organizada
Vuelve también La rabia es nuestra, con Oriol Erausquin y Ricci Galiano. Erausquin planteó el propósito de la pieza: no dejar que la extrema derecha capitalice la violencia y recoger, en cambio, el testigo de la lucha feminista y antiimperialista. Galiano aclaró su perspectiva conceptual: «la rabia como una emoción política y el teatro como movimiento organizativo». Puedes leer la entrevista completa de Luna Paredes al equipo aquí.
Porvenir se suma así a una trayectoria de más de diez años en la que Teatro del Barrio ha hecho de su programación una forma de intervención política, desde Acción vecinal (el espacio que cada martes cede a la asamblea de actividades del teatro) hasta sus alianzas con la Red de Teatros Alternativos, Macomad o el Museo Situado de Lavapiés. Entre estas alianzas sobresale la suscrita con el Comisionado para la Celebración de 50 Años de España en Libertad, organismo del Gobierno de España adscrito al Ministerio de Política Territorial y Memoria Democrática y dirigido por la historiadora y gestora cultural Carmina Gustrán Loscos. Su cometido es conmemorar el medio siglo transcurrido desde 1975, año en que la muerte de Franco abrió paso a la restauración de la democracia en España.
La nueva temporada arrancará en septiembre de 2026 y se prolongará hasta febrero de 2027. Puedes consultar toda la programación aquí
