Una historia de amor: «El espectáculo es un canto al amor y a la vida»

Irene Herrero Miguel

Una historia de amor es la carta de presentación en España del dramaturgo y director francés, Alexis Michalik, ganador de diez Premios Molière.  En el espectáculo, cuya idea original nació a partir de la canción It takes time to be man de The Rapture, el dolor, el crecimiento personal y las segundas oportunidades son el hilo argumental de una obra compuesta de muchas historias de amor, que transmiten el mensaje de que nada es eterno en esta vida. Una comedia romántica protagonizada por Félix Gómez o Nacho López, Loreto Mauleón, Aura Garrido o Silma López y Almudena Cid, que se representó en la Sala Verde de los Teatros del Canal hasta el 19 de diciembre y que ahora vuelve a la capital de la mano del Teatro Infanta Isabel.

Desde Teatro Madrid hemos hablado con las actrices Aura Garrido, Loreto Mauleón y Almudena Cid sobre el estreno del montaje en Madrid y el proceso de creación dramática de sus personajes.

Alexis Michalik es un dramaturgo y director francés muy reconocido en Francia que presenta ahora su primer espectáculo en España. ¿Cómo surgió la oportunidad de participar en este proyecto escénico ¿Cómo llegasteis al texto?

Aura Garrido: Por una prueba. Nos enviaron el texto y un vídeo de la función en Francia para prepararla, y me pareció una maravilla. No es común que un texto teatral leído conmueva tanto.

Loreto Mauleón: Me hablaron de Alexis y de su obra, me leí el texto y me atrapó desde el primer momento. Me presenté al casting y tuve la suerte de entrar en el proyecto. Ha sido un proceso muy interesante porque nunca antes había trabajado con el autor y director de la obra que estaba interpretando.

Almudena Cid: Buscaban el personaje de Clara. Quizás me dieron el papel porque el cerco se estrechó por la condición de bailarina del personaje. Hice el casting sentada,  bailando sobre la silla por la distancia de seguridad debido al COVID. Recuerdo sentirme ridícula.

Desde el punto de vista de la dramaturgia actoral, ¿cómo habéis abordado el proceso de construcción y preparación del personaje? ¿Qué aspectos han sido los más difíciles y cuáles los más sencillos?

AG: Alexis tiene muy claro lo que quiere, es muy específico con todo, pero sobre todo con el ritmo y la palabra. En tres días la habíamos levantado en pie, partiendo del montaje original. El texto y los personajes son mucho más complejos de lo que parecen. Tiene la capacidad de hacer parecer sencillo algo que está completamente marcado y estructurado, así que había dos retos: por un lado, el personaje y su arco y por otro, adaptarse a esa estructura tan marcada.

LM: Para mí ha sido un proceso muy distinto a lo que estoy acostumbrada. Precisamente al estar la obra ya montada por el director en Francia, y siendo él el propio autor de la obra, tenía muy claro lo que quería de los personajes y cómo quería contarlo. Alexis es muy preciso, casi matemático, así que lo primero fue construir la estructura y después ir descubriendo cada una su personaje. Y es curioso, porque normalmente trabajamos al revés, construyendo el personaje poco a poco hasta llegar al final, pero te das cuenta de que todo proceso aporta muchísimo. Para mí ha sido muy enriquecedor.

AC: El más sencillo, el trabajo corporal. He tirado de la experiencia que arrastro como gimnasta. Quizás lo más complejo pero divertido ha sido crear los distintos personajes que también hago en la obra y conseguir que estén muy lejos los unos de los otros. Además, son personajes que entran, están muy poco en escena, y salen. No romper el ritmo de la obra era lo más difícil.

 

El montaje presenta como eje argumental el amor desde la perspectiva y vivencia de distintas relaciones entre personas que se van entretejiendo en un espectáculo coral. ¿Qué han aportado el resto de personajes a la construcción del vuestro? ¿Cómo ha sido la experiencia del trabajo en equipo en una obra donde las relaciones son imprescindibles?

AG: Todos los personajes están interconectados, así que afectan a los demás. Alexis tiene un ritmo y un tono muy particular y se trataba mucho de encontrarlo entre todos, de entrar en esa ola y dejarnos llevar. Tenemos mucha suerte porque es un grupo muy generoso y se tejió una especie de red donde desde el primer día nos sentimos todos muy seguros, acompañados y libres. Y, sobre todo, he tenido la oportunidad de compartir el proceso con Silma López y no puede haber sido una experiencia más bonita y enriquecedora. Fuera de todo ese discurso absurdo que nos han querido enseñar de competir, ver a una compañera ensayar el papel que tú estás preparando hace mejor tu trabajo y es un regalo. Cada actor que coja un papel va a crear un personaje diferente porque va a poder entenderlo desde diferentes perspectivas, y eso es muy enriquecedor. Nos hemos apoyado mucho la una en la otra, y probablemente hemos llegado a lugares que no habríamos llegado solas.

LM: Para mí el trabajo en equipo siempre es mejor que el trabajo individual, porque trabajar en equipo suma, y de verdad siento que mi Katia depende absolutamente de los demás personajes, del resto de intérpretes. Además, en este equipo hemos tenido personas distintas para mismos personajes y esto también ha sido muy enriquecedor. Son interpretes muy diferentes, con energías nada parecidas entre sí, y esto hace que Katia tampoco sea igual siempre. Siento que me hace estar más presente como actriz en cada función.

AC: Cuando Clara entra en la vida de William entra también en la de su familia. Todo está conectado desde ese momento; lo interesante ha sido pensar en cómo afecta cuando algún miembro de esa familia se va, qué modifica en cada uno debido a esa ausencia. Ha sido muy importante sentirnos unidos mientras levantábamos la obra porque es muy frenética y no hubiera sido posible sacarla sin estar todos en el mismo nivel de compromiso.

El espectáculo ahonda en los sentimientos que genera el amor y en la creencia en las segundas oportunidades, ¿cómo definirías la obra? ¿cuál es para vosotras la esencia del espectáculo?

AG: Creo que tiene la capacidad de hablar de cuestiones universales muy profundas y complejas, como el amor, la muerte, la incomunicación o la familia, de una manera aparentemente sencilla y cercana.

LM: La obra trata muchos temas como el amor, la maternidad, la muerte, los miedos…pero siento que el espectáculo es un canto al amor y a la vida.

AC: La obra habla de segundas oportunidades entre varios binomios: Katia e Inés, Sol y William, Katia y William. Es uno de los motores de Clara, pero curiosamente ella es la única que no vislumbra una segunda oportunidad.

 

¿Qué significa en vuestra carrera profesional Una historia de amor?

AG: Supongo que eso se ve pasado el tiempo. Para mí ahora mismo es una historia preciosa que me apetece mucho contar, tenía muchas ganas de volver a hacer teatro y estar en el Canal es un sueño.

LM: Una oportunidad preciosa para crecer y aprender de mis compañeras y compañeros. Es una obra que me encanta interpretar una y otra vez, y Katia, un personaje al que quiero muchísimo. Esta obra hace que me sienta muy agradecida de poder subirme cada día al escenario y de poder dedicarme a lo que me gusta. Me siento una privilegiada.

AC: Oportunidad y gratitud. Esta función aúna el movimiento a través del baile sobre el escenario y la interpretación. Soñaba con un papel como este.

¿Cómo creéis que va a recibir el público la obra?  ¿Por qué nadie debe perdérsela?

AG: Hasta ahora la respuesta ha sido fantástica. Creo que es una obra que realmente te emociona y te remueve mucho, pero con mucho humor.

LM: Creo que en estos momentos que estamos viviendo el público está deseando reír, llorar, emocionarse… y esta obra va de eso. Por eso creo y espero que «Una historia de amor» llegue a tocar el corazón de todos los espectadores que se atrevan a vivir y a sentir.

AC: Es inspiradora y real. El público se va a identificar con algún momento o personaje de la historia. Es un melodrama, con puntos de comedia que sorprenden en algunos momentos por la gravedad de la circunstancia. Es muy cinematográfica y con un ritmo frenético que hará que el espectador trabaje para introducirse en la historia y no querer perderse nada.

Beatriz López / @HoneyDarkAngel

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