El misterioso verano de Alba Ryder
Una aventura perfecta para disfrutar en familia
He ido a ver El misterioso verano de Alba Ryder con mi hijo de 9 años y nos ha gustado muchísimo. Es de esas obras que consiguen algo difícil: que los niños se diviertan y, al mismo tiempo, que los padres también disfrutemos de la experiencia.
Me han encantado especialmente los guiños dirigidos a los padres, que hacen que la obra tenga diferentes niveles de lectura y consiguen que los adultos nos sintamos también parte del juego. Además, los pequeños regalitos que recibieron los niños a la entrada el día de la presentación fueron un detalle precioso que empezó a crear la magia incluso antes de que comenzase la función.
Y la sorpresa de las gafas 3D es sencillamente genial. No quiero desvelar demasiado, porque parte de la gracia es descubrirlo allí, pero fue uno de los momentos que más ilusión le hizo a mi hijo.
Otro punto muy a favor es la duración: aproximadamente una hora. Para niños de estas edades me parece perfecta: suficiente para contar la historia y mantener toda la atención, pero sin hacerse larga ni cansada.
Mi hijo salió encantado y yo también. Una propuesta muy cuidada, divertida y llena de pequeños detalles que hacen que la experiencia vaya mucho más allá de sentarse a ver una obra.