Lo que esperábamos, lo que queríamos, a lo que veníamos
Sí. Vinimos a escuchar en directo aquello de “¿Dónde vas con mantón de manila?” que cantan las madres y las abuelas y no todo el mundo sabe de dónde viene.
Es cierto que, evidentemente, han pasado más de cien años desde su composición y algún que otro aspecto de la trama no sobreviviría al presente pero, como decía, no estamos aquí por eso, sino por lo disfrutable y reconocible que es la música de esta zarzuela tan famosa, con el teatro a reventar de gente como pocas veces.
Interpretaciones que van al grano y son directas, somos conscientes tanto la dirección de la obra como los espectadores que lo importante de la esta función es efectivamente la música y no tanto otros ornamentos que a veces se ven en otras representaciones de este tipo. La escenografía es espectacular y la verdad es que pocos fallos le encontramos a este show que bien vale la pena ir a ver si eres mínimamente amante del folklore español.
Por ser la Virgen
de la Paloma,
un mantón de la China-na,
China-na,
te voy a regalar.
Como en un concierto moderno de cualquier artista moderno: no sabes que te la sabes hasta que la escuchas.