Esa no soy yo
Las Bárbaras somos tú y yo. Tu hermana. Tu madre. Tu hija. Tu amiga. Tu vecina. La mujer de hoy… Es una mirada feminista con un punto de autocrítica elaborada. Porque una no es feminista y ya está, sino que lo es a su manera.
Así nos encontramos con tres personajes actuales con distintos roles sobre el escenario. Susi es una ama de casa con un discurso empoderado que dejó su carrera musical al casarse para atender a su marido y a sus hijos. Carmen, una arquitecta de éxito, portada de revistas, siempre ha dado más prioridad a su carrera que a su vida personal, menospreciando las carencias que ello comporta. Y Encarna, la abuela moderna siempre pendiente de sus nietos, que no supo apoyar a su hijo cuando más lo necesitaba.
Las tres asumen un rol ante la vida que chirría con su discurso de mujer feminista y empoderada. Quizá por eso Bárbara, en un último intento de voluntad póstuma, las ha reunido para enfrentarlas con su realidad.
A pesar de la sobriedad del tema, la obra se representa en clave de humor. Los diálogos son ágiles y se funden con la música, que va integrándose como parte de la función en los momentos álgidos, acompañando el ritmo de las escenas. Es el contrapunto de originalidad de la obra, que empieza y termina con la voz angelical de Berta Gratacós entonando Yo no soy Esa, un avance en el que se hace patente la dicotomía de sus personajes.
Con una escenografía básica, las actrices se mueven por la estancia en un tira y afloja de prejuicios arrastrados del pasado que acabará convirtiéndose en un espacio de reflexión.