Querido espectador…
Querido Evan Hansen es una historia que considero especialmente necesaria por los temas que pone sobre la mesa: la soledad, la necesidad de sentirnos aceptados, de pertenecer a algo, de sentirnos vistos…
Una historia que nos enfrenta a las decisiones que podemos llegar a tomar cuando esas necesidades pesan más que nuestros propios límites. Porque la soledad puede ayudarnos a comprender ciertas acciones, pero no las justifica, y es precisamente ahí donde la historia te engancha y te deja con el estómago revuelto hasta el final.
Guillermo Martín está maravilloso en el papel protagonista. Su interpretación consigue sostener toda la complejidad de Evan y acercarnos a sus contradicciones sin perder la humanidad del personaje. Junto a él: Iván Clemente, Arnau Camps, Elvira Santa María, Jessica Garcés, Verónica Ronda, Lorena Calero y Armando Pita forman un elenco que está a la altura de una historia que necesita verdad, sensibilidad y mucha entrega.
La música, el vestuario y el trabajo de iluminación acompañan con acierto una historia tan actual. La escenografía, articulada en torno a grandes pantallas, resulta especialmente ingeniosa. No solo forman parte del universo visual del musical, sino que nos devuelven una imagen muy reconocible de nuestra realidad. Un mundo en el que los teléfonos móviles y las redes sociales intervienen cada vez más en la forma en que nos relacionamos y nos mostramos ante los demás.
Una obra que emociona, incomoda y nos recuerda hasta qué punto necesitamos sentir que alguien nos ve.