Delicuescente Eva es la tercera y última pieza de la trilogía de LO PROPIO (tras Mi pasado en B y Scratch), un proyecto de Javier Lara, que quiere mirar, entre la bruma, a las eternas contradicciones intergeneracionales que aparecen cuando se habla de educación. Un espectáculo dirigido por Carlota Gaviño y Carlos Aladro.
Dos hermanos, intoxicados por la violencia de su educación de Siglo XX, tras salirse de la carretera en un accidente de tráfico, en estado de shock, quedan perdidos y abandonados en un lugar extraño. Siglo XXI. Un espacio imposible de sanar. Una pista de coches de choque abandonada en lo oscuro y húmedo del bosque, donde el tiempo y la naturaleza se abren paso. Las rodadas en la arena se irán borrando, y por razones desconocidas, cada vez se hará más evidente la imposibilidad de trazar un camino de vuelta a casa. Eva está allí.
Hermano, hijo aún, y padre, apela a lo imposible como único movimiento hacia la confrontación con nuestras heridas del pasado. Hermana, hija aún, profesora y madre, trae a este espacio oscuro, su obsesión por la educación: la vuelta a la naturaleza para crear nuevas ciudades, de donde nazca una escuela libre, donde convivan todas las contradicciones, que permita a nuestros hijos crecer como plantas, removiendo la tierra de los despojos del abandono, y enraizarlos como hierbas hacia la incierta libertad, por entre ladrillos y metal, buscando la luz del sol.
Eva está allí, delicuescente: Propiedad que tienen algunos cuerpos de absorber del aire la humedad suficiente para dar vida a un tiempo o a un espacio decadente, sin vigor.










