El flautista de Hamelin - Arte escénico familiar
Teatro infantil de calidad
La historia de El flautista de Hamelín es tan conocida que no necesita explicación, ¿verdad? El pueblo de Hamelín sufre una plaga de ratas y un flautista se las lleva a todas gracias a la música que hace sonar son su instrumento. Ya está, ¿verdad?
Lo que no es tan conocido es cómo sigue el cuento. Cuando el flautista no recibe el cofre de oro que pidió por hacer su trabajo, se venga llevándose a todos los niños del pueblo. Hamelín se queda sin jugos, sin risas y sin saltos. Y son las madres del pueblo las que convencen al flautista para que les devuelva a los niños, porque las criaturas no pueden ser nunca una moneda de cambio. Las madres convencen al flautista simplemente admitiendo su error y diciendo la verdad. Aquí están las verdaderas enseñanzas de esta historia: la necesidad de defender la infancia y de apostar por la honestidad.
Y estas son las dos claves del espectáculo de Tyl Tyl Teatro. Con una escenografía expresionista, canciones en directo y una actuación rigurosa, permiten que los peques disfruten de la historia y que los adultos comprendan la importancia de lo que cuentan. Tyl Tyl, que lleva décadas apostando por un trabajo escénico dirigido a la infancia, y a una infancia bien atendida, crea un espectáculo serio, con elementos que apelan a la imaginación y sin hablar a los niños como si fueran bebés. Su lenguaje es claro, llano y sin florituras. Porque el arte ayuda a que las criaturas crezcan, y eso se hace con espectáculos que apelen a su creatividad y a su inteligencia. El trabajo de Daniel Lovecchio, Nerea Lovecchio y Pury Estalayo es preciso y precioso. La escenografía de Gerardo Trotti es efectiva y estimulante. Y la calidad de la música de Daniel Lovecchio se manifiesta en que sus canciones se te instalan en el cuerpo durante días.
Además, las criaturas están invitadas a pintar un mural antes del espectáculo, que después los actores usarán en escena. Esta manera de hacer a los peques protagonistas de la historia es preciosa: las caras de ilusión de saber que ellas y ellos han contribuido a lo que se cuenta evidencia que el teatro es una forma de comunicación artística muy potente. En Tyl Tyl esto lo saben y por eso apuestan por hacer espectáculos con su participación creativa.
En definitiva, la obra de esta compañía merece la pena porque es diferente, es rigurosa, es inteligente y porque invita a los peques a vivir el arte, mientras les permite entender que la infancia es sagrada y que decir la verdad es lo único que nos salva.