Vuelven los Addams
La Familia Addams ha vuelto a Madrid con una puesta en escena espectacular. Desde que se levanta el telón, te metes de lleno en una mansión gótica espectacular que gira y se despliega al más puro estilo casa de muñecas, transformándose en directo y desvelando varios rincones de la casa pensados y decorados hasta el último detalle.
Miércoles se enamora de un chico “normal” y esto pone patas arriba a todos los Addams, prueba de que esto es lo más normal y pasa hasta en las mejores (o peores) familias. Cristina Picos deja atrás la fuerza de Elphaba tras su paso por Wicked y clava la rigidez de Miércoles sin dejar de demostrar el pedazo de voz que tiene y Javier Navares, también veterano de los musicales de Madrid, está maravilloso interpretando al padre de familia Gómez Addams, desplegando todos los tópicos del personaje. Los bailarines/ coro son otro rollo: un maquillaje espectacular y una “espectral” puesta en escena muy muy conseguida. Y el papelón de Javier Canales como el mayordomo Lurch es increíble, qué poco texto y qué expresividad y comicidad tan maravillosas. Para mí el mejor de la obra.
¿Qué me gustó mucho? La escenografía y todos los efectos especiales son muy espectaculares (luces, explosiones, fuegos artificiales…), ver al director de la orquesta trabajando en directo todo el tiempo delante del escenario, los guiños a lo largo de la obra a papeles anteriores de los actores, a otras obras musicales, a la actualidad y la interacción con el público de los actores que se acercan y mezclan por el patio de butacas.
¿Qué no me gustó? Los constantes chistes sobre sexo, no creo que sean para todos los públicos, y la recomendaría a partir de 12 años. Fui con mi hijo de 10 años y fue lo primero que me dijo al preguntarle su opinión sobre la obra, que los chistes no eran para niños.