De New York a las cloacas de París
Hay historias eternas y en ellas familias muy peculiares, aunque creo que pocas como La familia Addams. Personajes que nacieron a finales de los años 30 de la mano de Charles Addams, en formato de viñetas publicadas por la revista The New Yorker. De ellos se han hecho versiones televisivas y películas de gran éxito a nivel mundial.
Más tarde, los Addams pisaron las tablas de un escenario convertidos en un musical, estrenado cerca de las Navidades de 2009, con libreto original escrito por Marshall Brickman y Rick Elice, mientras que las canciones y la música corrieron a cargo de Andrew Lippa.
El musical ha llegado desde Chicago, donde vio la luz por primera vez, a Broadway (New York), Argentina, México, Reino Unido o incluso China -por mencionar algunas producciones- y, cómo no, a España.
Es el segundo “aterrizaje” de esta peculiar y divertida familia en Madrid, casualmente en el mismo escenario: el del teatro Calderón, y llegan en una nueva versión que no deja a nadie indiferente. Divertida, sorprendente, trepidante, hace las delicias del público —yo lo pasé “bomba”— disfrutando de todo el sentido del humor que destila y con cada canción. (Eché de menos el descarte de “Not today”, que por ajustes de duración ha sido suprimida; una lástima, ya que es de mis temas favoritos en este show). La puesta en escena es, en una palabra, espectacular —escenografía, vestuario, iluminación, sonido— y cuenta con un equipo técnico fantástico.
Brillan en sus interpretaciones Natalia Millán, Javier Navares, Cristina Picos, Javier Canales, Juanan Plazas, Pepa Lucas, Javier Enguix y Amparo Saizar, junto con el resto del reparto y un coro de actrices y actores fantástico.
No quiero olvidarme del equipo de acomodo del teatro, siempre atentos, amable y con una sonrisa.