Oh Capitán, mi Capitán
Esta adaptación teatral de la mítica película tiene una magia que te atrapa desde el segundo en que entras a la sala. De hecho, los actores ya están en el hall de entrada jugando y cantando mientras el público va entrando y luego continúan en el escenario mientras buscas tu asiento, sumergiéndote de lleno en el ambiente de la estricta Academia Welton antes de que empiece la función.
Juanjo Artero se echa a la espalda el enorme reto de ser el profesor Keating. Creo que es imposible llegar a imitar el increíble papel que Robin Williams hace en la peli, pero Artero se acerca para construir a ese profesor tierno y carismático que todos querríamos haber tenido en algún momento de nuestra vida estudiantil. Y me encantó Manu Rodríguez en el papel del director, que ya me fascinó anteriormente en Los chicos del coro, que voz, qué dicción… tiene una presencia escénica increíble.
En cuanto a los alumnos destacaría la complicidad entre los actores, que pese a su juventud, son ya “viejos conocidos” de los escenarios de Madrid y la genial recreación de esas conversaciones que tienes de adolescente cuando los adultos no miran y que crean amistades “para toda la vida”.
Parece distópico pensar que una historia que triunfó hace casi 40 años sigue reflejando la realidad que vivimos hoy, pero es así, seguimos teniendo que inculcar en nuestros adolescentes el gusto por la cultura y el desarrollo de un pensamiento propio, que luchen por sus sueños y expriman la vida al máximo (en nuestra época, empezando por la durísima tarea de levantar la vista del móvil).
En definitiva, si te gustó la peli no puedes perderte este montaje, que es un homenaje a la poesía, a la libertad y a la juventud que te hará salir del teatro con ganas de subirte a una mesa a gritar ¡Oh, Capitán, mi Capitán!.