El mejor teatro épico de Brecht
El célebre dramaturgo alemán Bertolt Brecht se basó en la historia de La ópera del mendigo de John Gray (1728) para crear La ópera de los tres centavos, una sátira musical que se convirtió en una de sus grandes producciones creadas junto al compositor Kurt Weill con quien colaboraría de manera permanente.
Cuando la obra original se estrenó, la obra se convirtió en un éxito masivo en Londres. Estuvo en cartel durante más de 60 funciones seguidas. Dos siglos más tarde, Bertolt Brecht la convirtió en una de las obras más influyentes del siglo XX. Fue el mayor éxito teatral de la República de Weimar y fue un retrato de una sociedad corrupta. La obra analiza los mecanismos que naturalizan esa corrupción y cómo la integran en el funcionamiento del sistema capitalista. La obra fue llevada al cine en 1931 bajo la dirección de Georg Wilhelm Pabst.
Ambientada en el Londres victoriano, sus protagonistas Peachum, el rey de los mendigos, y Mackie el Navaja, un gánster con pocos escrúpulos, dirigen su actividad criminal con la profesionalidad de cualquier negocio: uno controla la mendicidad como una próspera franquicia, el otro domina el hurto y el robo callejero. Cuando Polly, la hija de Peachum, se casa con Mackie, se desencadena un intrincado juego de traición, dinero y moralidad, en el que nadie es realmente inocente.
Mario Vega dirige una nueva producción de este título imprescindible que cuenta con el protagonismo tanto interpretativo como en la producción musical de Coque Malla. Quien fuera el líder del grupo de Los Ronaldos da vida al inconfundible Mackie el Navaja en un espectáculo coral donde la música es la protagonista indiscutible. La banda en directo es magnífica y hace brillar las inolvidables composiciones originales de Kurt Weill. A nivel vocal hay un buen equilibrio entre todos los intérpretes con mucha calidad y especialmente en el caso de las actrices todas destacan por un registro vocal amplio y un gran control de la voz. En la parte interpretativa destacan Cristina García y Carmen Barrantes. Es una alegría ver a una de las actrices de la última promoción de la Joven Compañía Nacional de Teatro brillar con su versatilidad y presencia escénica. Por su parte, Carmen Barrantes es una de las actrices de amplia trayectoria más solventes y brillantes de su generación y en esta ocasión su Polly Peachum irradia carisma, dulzura y mucha frescura.
La escenografía va completamente a favor de la historia sumergiéndonos con efectividad en ese ambiente turbio de los bajos fondos y lo mismo sucede con el vestuario que se adecua a la época y a la atmósfera del espectáculo.
Si bien el propio Brecht dentro de su inigualable Verfremdungseffekt, el conocido como efecto de distanciamiento o extrañamiento, con el que pretendía despojar al hecho de su cualidad familiar y crear una sensación de asombro, mediante el empleo técnicas como la interpelación directa del actor al público o el uso de canciones para interrumpir la acción, entre otras, la decisión de la propuesta de Mario Vega de incluir presentaciones a público de los intérpretes quienes también hacen resumen de lo hasta entonces visto o un adelanto de lo que va a suceder no logra a mi juicio cumplir con el efecto brechtiano.
La ópera de los tres centavos es un espectáculo entretenido, dinámico, fiel al original, con una apuesta por la música en directo de calidad con una banda excelente que nos acerca uno de los títulos más interesantes de la producción de Bertolt Brecht y del teatro universal.