¿Debemos poner los ideales por encima del amor o al revés? ¿Hay que deshumanizar a un monstruo para reconocerlo? ¿Podemos ser nosotros el monstruo? ¿Y el amor, dónde queda? Estas preguntas, entre otras, son las que el colectivo Cultura i Conflicte plantea en No mires, un thriller basado en hechos reales.
Si algo tienen en común los proyectos del colectivo, más allá de ser multidisciplinares, es la incidencia en el cuerpo, en cualquiera de sus formas. No mires nació, poco a poco, de la idea y la investigación en torno al cuerpo torturado. «Encontramos casos en España durante la dictadura, en Latinoamérica… En todas partes. Hasta que, gracias al colectivo Desobedientes, que agrupa a familiares de criminales de guerra, fuimos a parar a la historia de Verónica», explica Joan Arqué, director de la obra, que añade: «La suya es una historia familiar con unas casuísticas muy bestias. Es aquello de que la realidad supera la ficción».

Imagen de ‘No mires’ de Cultura i Conflicte
Verónica Estay Stange es hija de represaliados de la dictadura chilena y, al mismo tiempo, sobrina de un represor, Miguel Estay, alias El Fanta. La obra sigue su viaje personal para llenar los silencios de su familia y reinterpretar el dolor de la segunda generación después de unos hechos traumáticos. «Hemos entrevistado a casi todos los personajes de la obra durante dos años», aclara Teresa Turiera-Puigbò, periodista y responsable del texto de la obra. «Es una ficción creada a partir de todos estos testimonios», añade.
Llevar todo este trabajo documental a escena no ha sido nada fácil, pero el proceso ha sido muy natural. «Lo hemos ido convirtiendo en un diálogo sin que pierda el interés documental», dice Arqué. «No mires es un trabajo que hemos hecho durante siete años. Nosotros, a partir de la ficción, revivimos este viaje y permitimos al espectador revivir nuestro propio proceso de descubrimiento. Hacemos que convivan las vivencias de las personas entrevistadas y las nuestras», explica.
La obra habla de los grises. De las contradicciones dolorosas. De la aceptación de todo aquello que nos habría gustado que fuera diferente. Todo aquello sin respuesta, ni tampoco sentido. La obra te enseña. Y te lo enseña todo. Incluso aquello de lo que no se habla. No mires nos explica cómo la sociedad convive con todo aquello que no queremos ver. «Hemos humanizado tanto a unos como a otros, y ahí es donde aparecen los grises y nosotros nos situamos en un terreno poco amable. Pero, al mismo tiempo, es ahí donde todos nos podemos reconocer como humanos», dice Arqué.

Imagen de ‘No mires’ de Cultura i Conflicte
Parte del material documental que han generado a lo largo del proceso lo han convertido en un pódcast: La mala memòria. Àlbum sonor contra l’oblit. Incluye seis capítulos de treinta minutos de duración y, aunque escucharlo es opcional, es un buen recurso para todas aquellas personas que quieran profundizar en la historia. «Es una historia trepidante, llena de acciones, de giros y contragiros que no te soltará. Todo basado en hechos reales», concluye el director.