El escenario vacío ya indica que la presencia de Rubén de Eguía va a tener que nutrir nuestra atención durante 75 minutos. Se necesita una templanza extraordinaria para comenzar un texto tan dramático a escasos metros de los espectadores sin que le tiemble el pulso al actor, totalmente mimetizado con Patroclo, nuestro protagonista. La dirección de Xavier Albertí nos entrega a un actor con una forma helénica, parco en movimiento para acentuar solo determinados momentos. Sin embargo, la emoción que embarga al protagonista ya desde el minuto 1 es como un volcán a punto de estallar. De esta forma, el público navega en las emociones de Patroclo mientras Rubén de Eguía lidera sabiamente el timón. Y, de esta forma, los […]
Emma Álvarez
47 Recomendaciones